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Jesús Colina. RomaEl arzobispo Renato Martino, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, se ha ganado críticas solapadas por parte de personas cercanas al Presidente George Bush, incluso entre ambientes católicos. Las intervenciones del embajador del Papa han sido totalmente amordazadas por los medios de comunicación en su país, y en la mayoría de los europeos. La primera intervención de monseñor Martino tuvo lugar el 16 de octubre, al dirigirse a los miembros del primer comité de la Asamblea General de la ONU reunido para discutir sobre desarme. "La justicia y no la venganza debe ser nuestro objetivo", dijo el arzobispo, quien de hecho subrayó el derecho de Estados Unidos de llevar ante la justicia a los terroristas. Ahora bien, aclaró, esto debe hacerse sin "exponer a más víctimas inocentes civiles a la muerte y la destrucción". Y sentenció: "Violencia en respuesta a la violencia sólo traerá más violencia". |
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El 22 de octubre, monseñor Martino volvió a subrayar este principio fundamental para que la guerra no degenere en un círculo vicioso de deshumanización. Al intervenir ante la plenaria de la Asamblea General de la ONU sobre Cultura de la paz, dijo: "Los actos de revancha no curarán este odio. Las represalias, que golpean indiscriminadamente al inocente, continúan el torbellino de violencia y son soluciones ilusorias que impiden el aislamiento moral de los terroristas".
Pocos días después, Estados Unidos reconocía haber bombardeado sin querer depósitos de la Cruz Roja y residencias de civiles, considerando estos errores como efectos colaterales. El domingo siguiente, Juan Pablo II, antes de rezar la oración mariana del Angelus con miles de peregrinos, elevó su voz para que se ahorren "vidas inocentes en Afganistán y se dé, por parte de la comunidad internacional, una ayuda tempestiva y eficaz para tantos refugiados, expuestos a privaciones de todo tipo, mientras ya se acerca la estación inclemente". La Santa Sede, si bien ha reconocido a través de dos exponentes autorizados, el arzobispo Jean-Louis Tauran, Secretario para las Relaciones con los Estados, y el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el derecho de Estados Unidos y de cualquier país a defender a sus ciudadanos de este tipo de ataques salvajes, recuerda que en la guerra las formas, los principios, también cuentan; entre ellos, el primero es el del respeto a los civiles inocentes. Como dio a entender el Papa, los siete millones de personas, que en estos momentos en Afganistán comienzan a sentir hambre, podrían morir en el invierno a causa del aislamiento provocado por los bombardeos. |
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URGE COMBATIR LAS CAUSAS
Monseñor Martino, al hablar en nombre del Vaticano en la ONU, recordó que "no haríamos un auténtico servicio a quienes murieron en esta tragedia, si no buscamos las causas" que produjeron los salvajes ataques contra las Torres gemelas y el Pentágono. "Tenemos que cancelar propuso más bien los elementos más obvios que provocan condiciones de odio y violencia y que son contrarias a todo movimiento de paz. La pobreza, junto a otras situaciones de marginación que amargan las vidas de muchos pueblos del mundo, la negación de la dignidad humana, la falta de respeto por los derechos humanos y por las libertades fundamentales, la exclusión social, la intolerable situación de los refugiados, de los desplazados internos y externos, y la opresión física y psicológica, son terreno abonado que sólo espera ser explotado por los terroristas". Por último, el embajador papal puso de relieve las dramáticas consecuencias que ha provocado la hipocresía de Occidente en los últimos años. Refiriéndose, por ejemplo, al pánico mundial desatado por las armas bacteriológicas, en particular el ántrax, recordó que los países occidentales, en los últimos años, no quisieron aprobar un Protocolo que buscaba reforzar la Convención sobre estas terribles armas. De este modo constató, se ha puesto "un ulterior obstáculo a la cooperación internacional necesaria para prevenir el terrorismo". "Luchar contra el peligro de la utilización por parte de los terroristas de sustancias letales dijo también, exige instituciones internacionales de control más creíbles que las actuales". |