RetrocesoA&ONº 280/8-XI-2001SumarioDesde la feContinuar
China necesita a Cristo
El Papa ha pedido perdón al pueblo chino. Prescindiendo de la reacción del Gobierno chino, no es la primera vez que las autoridades eclesiásticas de China han reconocido pasados errores y han pedido perdón. Esta vez ha sido la autoridad suprema de la Iglesia, el Papa.

El Symposium sobre el padre. Matteo Ricci, y el acto de pedir perdón, son dos cosas que a mi modo de ver están muy unidas. El padre Matteo Ricci es un modelo de adaptación misionera, y como ejemplo de predicación del Evangelio a un pueblo culto, como el chino, es perfecto. El perdón viene a querer borrar hechos que la Iglesia no aprueba ni son según su doctrina, pero que se han realizado en la historia de China.

Aun hoy día en las escuelas chinas, en los libros de texto de Historia, se alaba al padre Matteo Ricci.

El Embajador de la República de China en Roma ha declarado que "el Papa es el primero en pedir perdón; ninguna de las otras potencias europeas que han invadido China y le han hecho tantos males, le han imitado con su ejemplo..."

El Papa pide perdón, pero el efecto de esta petición en la política con Pekín es bien escaso o nulo. "Mientras la China comunista conserve su teoría de dominar a la Iglesia, no hay posible negociación, ni el perdón tendrá efecto alguno", según el parecer del cardenal Shan, de Kaoshiung. Hay sacerdotes de Taiwán que, después de traspasar la barrera de bambú, han ido a la China continental a visitar a sus familiares, y al mismo tiempo han hecho algo de trabajo pastoral entre los suyos. Ahora, por eso mismo, no se les permite volver allí. Los que van tienen que aceptar el aviso de no hacer trabajo pastoral. Y aún hay en las cárceles cristianos y sacerdotes que, por serlo, no tienen libertad... En este clima cualquier negociación es difícil.

En Taiwán el problema es diferente. Hay libertad religiosa. Pero el progreso industrial y la mejora de vida ha echado una capa de polvo sobre las creencias tradicionales. El Gobierno no tiene un organismo oficial que se ocupe de conservar la fe tradicional. Si el budismo y el taoismo progresan es porque los responsables del Gobierno se ocupan de mantener, de una manera o de otra, esas tradiciones.

El Symposium sobre el padre. Mateo Ricci, que se ha celebrado en la Universidad Gregoriana de Roma, va dirigido, a mi modo de ver, a los misioneros, para que recuerden al padre Ricci como modelo de inculturación. China tiene sus creencias, pero necesitan ser completadas con la fe que nos ha traído Jesucristo. China también necesita a Jesucristo. Pero para eso es necesario desempolvar sus creencias y añadir lo que les falta, y que sólo puede darles Jesucristo.

Higinio Arenas S.J.
desde Taiwán