RetrocesoA&ONº 280/8-XI-2001SumarioDesde la feContinuar
Con ojos ...de mujer
El regalo del tiempo
Siempre me ha gustado imaginar regalos imposibles, y una vez pensé que alguien me enviaba un paquete de tiempo, con un lazo rojo y una etiqueta que decía: "Espero que te guste". Y con ese regalo hice cantidad de amigos, contemplé múltiples atardeceres y percibí voces que, antes, me pasaban inadvertidas. Por eso me ha llamado la atención escucharle a Rosa Regás, flamante ganadora del último Planeta, que con el dinero del Premio quiere comprar tiempo. Y es que el tiempo se nos ha convertido de verdad en oro, y ya no hay un tiempo para cada cosa, como dice el Eclesiástes, sino más bien falta tiempo para las cosas más importantes.

La actualidad nos ha vuelto necesariamente serios, y falta tiempo para reír; la buena imagen social nos obliga a ocultar humanísimas debilidades, y falta tiempo para llorar; el exceso de trabajo nos ha llenado de compromisos, y falta tiempo para conversar; el ruido nos ha ensordecido, y falta tiempo para escuchar lo que dicen otros; casi siempre tenemos prisa, y falta tiempo para detenerse y celebrar la vida. Por eso la escritora catalana cambia dinero por tiempo, un lujo que da a la vida auténtica calidad.

Es el tiempo compartido lo que nos hace verdaderamente humanos. Si al final de nuestros días nos preguntan en qué hemos empleado el tiempo, seguro que nos salvarán las horas perdidas en la causa de los demás, y, sobre todo, de los de menos, es decir, el tiempo que hemos regalado. Aquel día sabré quién me envió el paquete del lazo rojo.

Marisa Rodríguez Abancéns