RetrocesoA&ONº 280/8-XI-2001SumarioDesde la feContinuar
Televisión
Operación triunfo,
¿triunfo de La Primera?
Para esta temporada, el área de entretenimientos de Televisión Española ha dado carrete a un programa concurso-reto-escuela de promoción musical-oportunidad de estrellato, o como rayos queramos denominarlo, para las noches de los lunes. Uno de los 16 jóvenes artistas amateurs que, por cierto, ya han empezado a desfilar por la pista de actuaciones del plató de La Primera, será el que represente a España en el festival de Eurovisión que se celebrará el próximo 25 de mayo en Tallin, Estonia. Además, a los tres finalistas que sean del agrado de jurado y público (el de plató y el de casa, la interactividad se hace ineludible para contabilizar audiencias) se les iniciará en la promoción de sus carreras musicales. Durante la semana, los concursantes se preparan a fondo en un centro de alto rendimiento artístico (con salas de ensayo, estudios de grabación, platós de televisión, camerinos, departamentos de vestuario, peluquería, clases para la formación...), de donde no pueden salir, aunque sí recibir visitas y hablar por teléfono.

De por sí, es inverosímil que en pocas semanas los candidatos vayan a crecer espectacularmente y ponerse a la altura de una Sole, la chica de Presuntos implicados, por nombrar a una de nuestras voces-pop más punteras (que mira que ha mejorado de sus primeros trabajos al ultimísimo). Sin embargo, no pidamos peras al olmo, la velocidad viene dada con el formato del programa y hay que aceptarlo como viene. En un primer acercamiento podríamos encontrar algunas similitudes con Gran Hermano: que si casting sangrante con lloros y nervios, que si aislamiento del equipo protagonista, que si votación del público, nominaciones... Sin embargo, la iniciativa de TVE se sitúa a años luz de aquel caldo de dudoso gusto.

Por lo pronto, aquí no interesan ni la vida privada de los concursantes ni las naderías de sus conversaciones, aquí prima el talento, la simpatía y la docilidad en el aprendizaje de los aspirantes. Además, no hablamos de gente que pasa el rato chapoteando en una piscina o dando de comer a un perro durante toda una mañana, sino formándose musicalmente gracias a un elenco magnífico de compositores, arreglistas musicales, productores de discos, promotores de conciertos, coreógrafos, diseñadores, estilistas y profesores de diversas disciplinas artísticas, que son responsables de provocar a los concursantes para que crezcan como artistas. Nina, la coronela de la academia (que, por cierto, tiene una de las voces soul más envidiables y desaprovechadas de nuestro país) adopta el papel de la estricta gobernanta que tiene a su cargo a una panda de ilusionados y que, por su planta y maneras, en nada tiene que envidiar a la protagonista de la película Fama, con aquella famosa consigna que dirigiera a sus alumnos de... La fama cuesta, mientras golpeaba con firmeza el suelo con un bastón.

Si esto cuaja, se vislumbra la posibilidad histórica de raspar y despiojar el formato de Gran Hermano y reconducirlo hacia propuestas más nobles.

Javier Alonso Sandoica