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Hace tiempo, un amigo me comentó que, cuando una sociedad necesita justificar a la familia, es que la situación social se encontraba muy deteriorada. Creo que este amigo mío tenía, en cierto sentido, bastante razón. Siendo la familia un elemento básico de la sociedad, cuando se la cuestiona o hay que defenderla, es que algo ciertamente va mal. Pero también creo que mi amigo, en el fondo, estaba equivocado. ¿Por qué digo esto? Porque me parece que esta opinión procede de un trasfondo cultural muy preciso que concibe a la familia como algo meramente natural y estático, que percibe cualquier cambio o modificación de la realidad familiar como una crisis.
En realidad, la familia es algo muy rico y muy complejo, con enormes variantes culturales e históricas. En definitiva, la familia no es algo sencillo y lineal y por eso siempre y en cualquier sociedad necesita ser justificada e investigada. Tenemos que pensar la familia porque es el único modo de poder integrarla en cada cultura, en cada época de la Historia y en cada sociedad. Por este motivo son claramente bienvenidas todas la iniciativas culturales que se dirigen en esa línea como la que ha tenido recientemente AEDOS, celebrando un interesante seminario justamente sobre el tema Pensar la familia, o la publicación de un libro también con este título, que recoge estudios de profesores universitarios de España e Hispanoamérica que abordan cuestiones de gran interés. Son, creo, iniciativas interesantes y necesarias que nos indican el camino para potenciar con solidez la presencia de nuestra familia en la sociedad. Juan Manuel Burgos |