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El cambio en México sí se ha producido. No cambiaron, digámoslo así, las reglas, sino el respeto por las reglas. La Administración Fox está seriamente comprometida con el combate a la corrupción. Lo cual implica estar a favor de la justicia. Sin embargo, es poco el tiempo que lleva en el poder y mucho el lastre que se trae desde hace siete décadas. ¿Cuáles son los aspectos negativos? La relación entre Iglesia y Estado ha quedado como en suspenso. Los obispos estaban muy satisfechos con el cambio de régimen, no por las garantías que pudieran tener de parte de Fox, sino por el despertar de la nación, de la sociedad. El 2 de julio, el día de su victoria, fue, en verdad, una fiesta democrática. Pero algo ha pasado en la Secretaría de Gobernación: alguna fuerza del pasado se ha impuesto. Y el secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, ha decidido optar por el método convencional de entendimiento simulado que el PRI dominaba a la perfección. |
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Hay promesas sin cumplir, ¿se cumplirán?
De parte del Presidente Fox hubo un decálogo de promesas sobre libertad religiosa y asuntos puntuales de reconocimiento a la Iglesia y a las Iglesias, que no se ha cumplido ni mínimamente. Como si se le hubiera olvidado. A muchos católicos, y a buena parte de la jerarquía, esto no pasa desapercibido. Creíamos que, por fin, el Gobierno mexicano iba a reconocer la contribución real de la Iglesia católica a la sociedad de nuestro país. Pero todo ha quedado en una promesa. Y lo que es peor, en una promesa de campaña. Fox es quizá el primer Presidente de México que se dice católico y además practicante. ¿La dimensión religiosa de Fox influye en su personalidad y acción política? Vicente Fox es, creo, un hombre bueno. Que no es lo mismo que un católico comprometido... Tiene la impronta de los jesuitas, es decir, la huella de la formación para la acción social. Pero algo pasa en México que a los católicos, cuando llegan al poder, les entra pánico escénico. Es decir, inmediatamente se ponen en regla con el régimen de la simulación y del desconcierto del PRI y del juarismo. México se hizo famoso en el siglo XX por ser uno de los países en los que la Constitución y el Gobierno eran de los más agresivos contra la religión en general y contra la Iglesia católica en particular. De hecho, durante décadas se violaron derechos fundamentales de libertad de culto personalidad jurídica de las instituciones eclesiásticas y de los sacerdotes, etc. Con la llegada de Fox, ¿ha quedado atrás aquel anticlericalismo de los dinosaurios del PRI? ¿Podría regresar al poder esta mentalidad? La Iglesia católica en México tiene ante sí un futuro interesante, no tanto por la accesibilidad que le pueda dar la actual Administración. Es consciente de su inmenso poderío moral y de su independencia del poder político. Cabe aclarar que el ambiente es más distendido. Mucho más distendido. Fox jamás vería con malos ojos, por ejemplo, una celebración litúrgica fuera de los muros de una capilla. |