RetrocesoA&ONº 281/15-XI-2001SumarioUsted tiene la palabraContinuar
CARTAS
EL PRIMER MANDAMIENTO

Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el principal y primer mandamiento", dice Jesús. Cuando he oído hablar de este tema a sacerdotes, inmediatamente, y sin pararse en más consideraciones, suelen afirmar: "Pero no ama a Dios quien no ama a su prójimo", lo cual es verdad, pero se deja sin análisis el mandamiento, que además es el principal. Si nos detuviéramos a considerar tendríamos, a mi modesto modo de ver, entre otras las siguientes consecuencias:

- Amar a Dios supone, en primer lugar, conocerle, y no se conoce a una persona si no se frecuenta su conversación, si no se está con ella, lo que, sin duda ninguna, nos lleva a la oración en sus diversas formas, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

- Tanto en el Padrenuestro como en el Credo nos referimos a la primera persona de la Trinidad, a Dios Padre. Esta afirmación (Padre nuestro; Creo en Dios Padre) nos lleva a amar a nuestros hermanos, pues, si sabemos que todos somos hijos, agradaremos al Padre (lo amaremos) si amamos a los demás hijos; y, por el contrario, le desagradaremos cuando les hagamos daño o simplemente los ignoremos. Yo tengo cinco hijos y cualquiera de ellos sabe muy bien que no podría decirme Papá, te quiero mucho, si él sabe y yo sé que ha hecho algún daño a cualquiera de sus hermanos y no le ha pedido disculpas, o que lo ignora o le guarda rencor.

- Las reflexiones sobre el primer mandamiento llevan igualmente a considerar el especial amor, y el honor y la gloria que debemos a la primera Persona de la Santísima Trinidad: a Dios Padre. En la misa dice el sacerdote: "Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos". Y los fieles respondemos: "Amén".

Manuel Escudero García
El Atabal (Málaga)

DEL CÁNCER A LA ESPERANZA

Padezco cáncer de mama, y ante la invitación de la Iglesia a ser agradecidos quiero públicamente dar las gracias. Primero, a mi marido, hijos y nietos, y a todos los familiares y amigos, por su cariño, cuidado y oraciones. Quiero, de una manera especial, dar las gracias a la Clínica Universitaria de Navarra, donde me han intervenido, y a todo el equipo quirúrgico, por su cariño, delicadeza y profesionalidad; a la Capellanía, por su ayuda espiritual tan necesaria, y a todo el personal clínico lleno de eficacia, desvelo y siempre acompañado de una sonrisa; dejo para el final lo más importante: doy gracias a Dios por la fortaleza y alegría que me está dando, ya que, aun en medio del sufrimiento, no me falta la paz y la esperanza. Antes, cuando miraba a un enfermo de cáncer, con el deterioro físico que conlleva la enfermedad, mi mirada era de miedo, ahora es de esperanza.

Dolores Izquierdo
Madrid

MONASTERIO DE YUSTE

Soy caballero de la Real Asociación del Monasterio de Yuste. Tan histórico lugar no puede ni debe ser ignorado por España; una página de nuestra historia se ha escrito entre los muros de este glorioso monasterio. Nadie debe inhibirse de ayudar a estos sufridos frailes, que mantienen este real e ilustre retiro de Carlos V. Económicamente, la restauración del monasterio se está llevando con la proverbial laxitud hispana. Hay que hacer algo, hay que tocar a rebato en las conciencias de todos los españoles que visitan este cenobio de la cristiandad medio en ruinas, tan caro en los tiempos que vivimos.

Carlos Sanroman
Madrid

EL DETERMINISMO QUE VIENE

Una pregunta a un científico en La Verdad, de Murcia, me ha confirmado una conjetura hecha con ocasión de un flash de TV: "Al descifrar el genoma humano, ¿no le estamos quitando a Dios la llave de la creación?" En televisión habría sido así: "Los últimos descubrimientos sobre el genoma humano, ¿obligarán a Dios a cambiar el Decálogo?"

Los enemigos de la Iglesia se están frotando las manos de júbilo con la noticia de que se ha descubierto un gen relacionado con la ira. El gen de la ira. Posiblemente pronto se descubrirán los del sexo, la pereza, la soberbia...; en fin, los siete pecados capitales. En ese momento publicarán alborozados: "Los pecados capitales son un invento —dirán, de los curas—; se han descubierto los genes que nos hacen cometerlos, son connaturales al hombre". Decía san Pablo: "No entiendo lo que hago; no practico lo que quiero, sino lo que odio. No soy yo el que obra, sino el pecado que obra en mí, porque me complazco en la Ley de Dios según el hombre interior, pero veo otra ley en mis miembros que guerrea contra la ley de mi razón, y me esclaviza al pecado. ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?" A continuación, transmite, en un lenguaje impresionantemente natural y universal, un serio y profundo estudio del corazón del hombre, y desbroza el camino hasta llegar al insondable amor de Dios, que con la gracia y nuestra libertad vence al pecado y a la muerte y a todos los genes descubiertos y por descubrir.

Además de pretender derogar el Decálogo, también intentarán, de paso, arrasar nuestra libertad.

Francisco Marín Fuentes
Cartagena (Murcia)

FE DE ERRATA

En nuestro número anterior reprodujimos la obra Tránsito o muerte de san José, perteneciente al Hospital de la Piedad de Benavente (Zamora), olvidando indicar, que está tomada del catálogo de Remenbranza. Zamora 2001, de la Fundación las Edades del Hombre.