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Historias de la Biblia
El sueño de Jacob
Como habíamos dicho en el último Pequealfa, Jacob le había robado la primogenitura a Esaú. ¿Os acordáis? Bueno, pues en este nuevo Pequealfa vamos a narrar qué sucedió después:Al bendecirlo, Isaac dijo a Jacob: "No tomes mujer de entre las hijas de Canán", y lo envió a otras tierras. Partió, pues, Jacob obedenciendo a su padre y a su madre. Caminó durante todo un día, y al llegar la noche, como estaba cansado, se tumbó en la tierra a dormir, apoyando su cabeza sobre una piedra. Y tuvo un sueño: vió una escalera que nacía de la tierra y llegaba hasta el cielo. Por ella subían y bajaban los ángeles. Entonces, Jacob oyó la voz de Dios que decía: "Yo soy el Dios de Abraham y de Isaac. Esta tierra sobre la que estás durmiendo te la daré a ti, y a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. Tu descendencia será como el polvo de la tierra, se extenderá a oriente y a occidente, al norte y al sur. Por ti y por tu descendencia serán bendecidas todas las naciones de la tierra. Yo estoy a tu lado, y nunca te abandonaré hasta que haya cumplido mi promesa". Cuando Jacob se despertó, no pudo evitar pensar: "¡El Señor está en este lugar y yo no lo sabía! ¡Esta tierra es la casa de Dios y la puerta del cielo!" |
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Jacob se levantó, tomó la piedra sobre la que había dormido y la levantó, para recordar lo que había pasado, a la vez que llamó a aquel lugar:Betel, que significa Casa de Dios.
Jacob se puso de nuevo en camino y llegó a la casa de su tío Labán. Tomó como esposas a sus dos hijas: Lía y Raquel. Y de ellas tuvo a sus doce hijos: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y, posteriormente, después de regresar a la tierra de sus padres, a Palestina, tuvo a Benjamín. Después del nacimiento de José, Jacob le pidió a Labán irse con sus hijos y sus mujeres a su tierra, y en el camino tuvo un encuentro con un personaje inesperado, un ángel, con quien luchó. Jacob le pidió una bendición, y éste le dijo: "Ya no te llamarás más Jacob, sino Israel, que significa Dios es fuerte".Como habíamos dicho en el último Pequealfa, Jacob le había robado la primogenitura a Esaú. ¿Os acordáis? Bueno, pues en este nuevo Pequealfa vamos a narrar qué sucedió después: Al bendecirlo, Isaac dijo a Jacob: "No tomes mujer de entre las hijas de Canán", y lo envió a otras tierras. Partió, pues, Jacob obedenciendo a su padre y a su madre. Caminó durante todo un día, y al llegar la noche, como estaba cansado, se tumbó en la tierra a dormir, apoyando su cabeza sobre una piedra. Y tuvo un sueño: vió una escalera que nacía de la tierra y llegaba hasta el cielo. Por ella subían y bajaban los ángeles. Entonces, Jacob oyó la voz de Dios que decía: "Yo soy el Dios de Abraham y de Isaac. Esta tierra sobre la que estás durmiendo te la daré a ti, y a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. Tu descendencia será como el polvo de la tierra, se extenderá a oriente y a occidente, al norte y al sur. Por ti y por tu descendencia serán bendecidas todas las naciones de la tierra. Yo estoy a tu lado, y nunca te abandonaré hasta que haya cumplido mi promesa". Cuando Jacob se despertó, no pudo evitar pensar: "¡El Señor está en este lugar y yo no lo sabía! ¡Esta tierra es la casa de Dios y la puerta del cielo!" Jacob se levantó, tomó la piedra sobre la que había dormido y la levantó, para recordar lo que había pasado, a la vez que llamó a aquel lugar:Betel, que significa Casa de Dios. Jacob se puso de nuevo en camino y llegó a la casa de su tío Labán. Tomó como esposas a sus dos hijas: Lía y Raquel. Y de ellas tuvo a sus doce hijos: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y, posteriormente, después de regresar a la tierra de sus padres, a Palestina, tuvo a Benjamín. Después del nacimiento de José, Jacob le pidió a Labán irse con sus hijos y sus mujeres a su tierra, y en el camino tuvo un encuentro con un personaje inesperado, un ángel, con quien luchó. Jacob le pidió una bendición, y éste le dijo: "Ya no te llamarás más Jacob, sino Israel, que significa Dios es fuerte". |
LibrosTítulo: Mi primer Catecismo Un libro dedicado especialmente a los más pequeños, con graciosas ilustraciones y lleno de color. Podrán ir adquiriendo las primeras nociones sobre la fe. |