RetrocesoA&ONº 281/15-XI-2001SumarioDesde la feContinuar
Caja de Sorpresas
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todo lo que queráis: relatos, dibujos, fotos divertidas...
Os lo publicaremos, ¡y podréis verlo más tarde aquí!
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Pequealfa. Alfa y Omega. Pza. Conde de Barajas,1. 28005 Madrid

Los alumnos de cuarto y quinto de Primaria del Colegio Rosa Luxemburgo, de Parla (Madrid), nos envían estos dibujos:

Niños esclavos en Sudán

La esclavitud es un ataque terrible contra la dignidad y la libertad humana. Fue abolida hace más de 150 años, pero, aunque os pueda parecer mentira, hoy en día hay más esclavos en el mundo que en toda la Historia.

A veces cuesta imaginarse, con lo bien que estamos en nuestras casas, con lo a gusto y sin preocupaciones que nos encontramos, cómo puede ser la vida de un niño al que le obligan a dejar de ser un niño. ¿Os imagináis que os obligaran a empuñar un arma, a servir con duros trabajos en una casa, a trabajar encerrados, en una fábrica? Es demasiado doloroso como para que podamos ponernos en su lugar.

Hoy vamos a conocer la realidad de un país africano, Sudán, en el nordeste de África, al sur de Egipto. Sudán vive inmerso en una guerra civil desde hace muchos, muchos años. Es un país que sufre mucho. Para que os hagáis una idea, la población del sur intenta separarse del norte, que está gobernado por árabes fundamentalistas, que son muy intolerantes.

Teresa Benavides, responsable de la asociación de la Iglesia católica Manos Unidas, entre otros países, de Sudán, nos cuenta que, "a veces, cuando el ejército del norte invade alguna aldea del sur, se llevan a los niños. Los reeducan dentro de la religión islámica, los meten dentro de sus ejércitos, o los venden, convirtiéndolos en esclavos. A las niñas se las llevan de concubinas. Y otro grave problema es el de los niños que, desplazados de sus hogares por temor a la guerra, acaban viviendo en campos de refugiados, o en las ciudades, como niños de la calle.

Manos Unidas ayuda todo lo que puede a este país, gracias a los intermediarios, que en este caso son los misioneros que viven en Sudán y conocen bien las necesidades de la población. Ejemplos de esta ayuda son las 6 escuelas que se financiaron en Jartum, gracias a un padre blanco, o toda la ayuda que llegó al campo de refugiados de Hillamayo.