RetrocesoA&ONº 281/15-XI-2001SumarioEl Día del SeñorContinuar
Esto ha dicho el Concilio
La diócesis es una porción del pueblo de Dios que se confía al obispo para ser apacentada con la cooperación de su presbiterio, de suerte que, adherida a su pastor y reunida por él en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en que se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo, que es una, santa, católica y apostólica. Todos y cada uno de los obispos a quienes se ha confiado el cuidado de una Iglesia particular apacientan sus ovejas, bajo la autoridad del Romano Pontífice, como pastores propios, ordinarios e inmediatos de ellas, ejerciendo su oficio de enseñarlas, santificarlas y regirlas. En el ejercicio de su deber de enseñar, anuncien a los hombres el Evangelio de Cristo, llamándolos a la fe por la fortaleza del Espíritu o afianzándolos en la fe viva; propónganles el misterio íntegro de Cristo, e igualmente el camino que ha sido revelado por Dios para glorificarle, y por eso mismo para alcanzar la bienaventuranza eterna.

Esfuércense constantemente para que los fieles conozcan y vivan de manera más íntima, por la Eucaristía, el misterio pascual, de suerte que formen un cuerpo compactísimo en la unidad de la caridad de Cristo; perseverantes en la oración y el ministerio de la palabra, trabajen para que todos aquellos cuyo cuidado les ha sido encomendado sean unánimes en la oración y en la recepción de los sacramentos, crezcan en la gracia y sean fieles testigos del Señor. En el ejercicio de su oficio de padre y pastor, sean en medio de los suyos como los que sirven, buenos pastores, que conocen a sus ovejas y a quienes ellas también conocen; verdaderos padres, que se distinguen por el espíritu de amor y solicitud para con todos, y a cuya autoridad, conferida desde luego por Dios, todos se someten de buen grado. De tal manera congreguen y formen a la familia entera de su grey, que todos, conscientes de sus deberes, vivan y actúen en comunión de caridad.

Decreto Christus Dominus, 11-12. 15-16