RetrocesoA&ONº 281/15-XI-2001SumarioEn portadaContinuar
"Vivir la fe no es algo¨
individual ni etéreo"
El Día de la Iglesia diocesana es una magnífica oportunidad que las diócesis tienen para que todos los católicos podamos renovar nuestra conciencia de pertenencia a una porción de la Iglesia universal que peregrina en un determinado lugar, en una determinada comunidad.

El lema de este año, Para vivir la fe participa en la vida de la Iglesia y colabora en su sostenimiento económico, nos ayuda a recordar que la vivencia de la fe no es algo inidividual ni etéreo, sino más bien la respuesta a una vocación comunitaria y concreta: la de pertenecer de un modo muy real y preciso a la vida de la familia diocesana, del mismo modo como pertenecemos a una familia natural, que es también Iglesia doméstica. Si en nuestra casa todo es cosa de todos, si los problemas o las alegrías de cada uno son los problemas y alegrías de todos —y si la comunión de los bienes no es una cortapisa a la libertad y autonomía de cada uno, sino la expresión natural y lógica de quienes comparten juntos la misma vida, y de quienes se quieren verdaderamente—, no tendría que ser muy distinta la manera con la que, como Iglesia diocesana, nos sepamos todos unidos en la comunión con nuestro obispo, sucesor de los Apóstoles, que congregándonos nos hace a todos herederos de una misma fe, una misma esperanza y una misma caridad, la de Jesucristo.

Y como casa en la que todos nos sabemos llamados a la caridad mutua —y la caridad empieza por el trabajo bien hecho, por la comunicació sincera, y por sabernos todos deudores los unos de los otros—, justo es que, con ocasión de esta jornada, podamos recordarnos una vez más que necesitamos de la generosa colaboración de todos, podamos dar cuenta de cómo han ido las cosas el año pasado, y podamos renovar nuestra confianza en todos aquellos que, en los diversos ámbitos y ministerios de la vida eclesial diocesana, están trabajando al servicio del reino de Dios: las parroquias, las Cáritas, los diversos servicios diocesanos (vicarías, arciprestazgos, delegaciones, oficinas, etc...), los centrosde formación, las congregaciones religiosas, y todas las actividades que nacen del laicado asociado.

M. M. B.