RetrocesoA&ONº 281/15-XI-2001SumarioRaícesContinuar
Una puerta abierta a la belleza
Desde el pasado 23 de octubre, la Fundación BBVA ofrece en Madrid,
en el Palacio del Marqués de Salamanca (Pº de Recoletos, n. 10),
la muestra pictórica Del Gótico a la Ilustración. La colección de 60 obras,
del siglo XV al XVIII, pertenece al patrimonio que han ido reuniendo
las entidades BBV y Argentaria y que, después de su fusión,
es la primera vez que exponen al público. Un patrimonio del que se ofrecerá
una futura muestra de pinturas realizadas en los siglos XIX y XX
Carmen María Imbert

Cuatro siglos de pintura europea, en todos sus matices y géneros, con centro en la Edad de Oro, se presentan en una exhibición pública en Madrid.

La selección se inicia con algunas tablas representativas del arte flamenco e hispano-flamenco del siglo XV, entre las que destacan las que representan a san Orencio y a santa Paciencia. El santo aparece en un sitial gótico de alto respaldo, cubierto de brocado y con los brazales y los laterales decorados con las figuras de diez profetas. El personaje lleva una vistosa capa pluvial de bordes ricamente bordados y sostiene una vara florecida, que alude a su intervención milagrosa en épocas de escasez en la ciudad de Huesca. A sus pies, el demonio vencido, y a ambos lados, dos figuras de ángeles con libros de oraciones. San Orencio, según la tradición aragonesa, fue el padre de san Lorenzo y esposo de santa Paciencia. La santa, con mato azul, túnica roja y toca blanca, aparece leyendo un libro de oraciones. El sitial, en este caso, está enriquecido por doce figuras de niños, con un tratamiento más claramente renancentista que los pliegues del vestido y los motivos de decoración vegetal, más propios del gótico hispano-flamenco. A los lados están representados, a menor escala, san Vicente y san Esteban, con los atributos de su martirio. Ambas tablas se consideran obras de Pedro Díaz de Oviedo, que realizó el retablo de Santa María de Tudela, de donde proceden las tablas. Ambas pertenecieron a la colección de la duquesa de Parcent hasta 1979, en que fueron subastadas y adquiridas por la entidad bancaria.

Se incluyen en la muestra obras francesas y españolas del mismo período. El siglo XVII es el más ampliamente representado, con piezas de todas las escuelas. Entre las flamencas, destacan las dos alegorías del Aire y del Agua, la Fiesta de los ballesteros y la versión de Van Dyck de Cristo y la mujer adúltera. Éste es el último cuadro flamenco de la exposición. Una obra significativa de su producción de pintura religiosa. Van Dyck, desde muy joven, trabajó con Rubens, quien le consideraba su mejor discípulo. Su formación se fue completando gracias a sus viajes por Italia, Bruselas, Amberes, Inglaterra y Londres. Esta pintura repite una composición que estuvo en El Escorial hasta la guerra de la Independencia, y de la que se conocen varios ejemplares. El lienzo muestra a Cristo a la derecha con el brazo en actitud de acogida hacia la mujer adúltera que, con gesto contrito, ocupa la atención del lado izquierdo del cuadro. Los coloridos y ropas de los personajes recuerdan a los de Tiziano, mientras que el personaje que aparece sentado junto a Jesús pertenece a la Trasfiguración, de Rafael, aunque invertida respecto del original.

La exposición consta, además, de varios retratos, escenas domésticas y de naturaleza muerta del mundo holandés, destacando las firmadas por Frans van Mieris y Carel van Hullergarden.

Como cierre de la muestra, se ofrecen, del siglo XVIII, algunas vistas de Venecia, de Jacobo de Fabris, retratos ingleses y dos firmados por Francisco de Goya, el Retrato de Carlos III cazador y Don Pantaleón Pérez de Nenín.

La exposición permanecerá en el madrileño Palacio del Marqués de Salamanca hasta el próximo 13 de diciembre, para trasladarse después a la sala de la Fundación en Bilbao (Plaza de San Nicolás, 4).

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