RetrocesoA&ONº 282/22-XI-2001SumarioCriteriosContinuar
Vida oculta
Dice Jesús: "Apenas encarnado, había pedido a mi madre que me llevara a la casa donde va a nacer Juan, a fin de santificarlo antes de su nacimiento. Me he dado al mundo por su salvación, en la encarnación. Antes de nacer, trabajo en esta obra, la santificación de los hombres. Y animo a mi madre a trabajar, a santificar a los demás desde que ella me posee; es a todas las almas a quienes me doy. Un día diré a mis apóstoles: Predicad, y les daré su misión y les trazaré sus reglas. A las otras almas —a cuantas me poseen y viven escondidas, pero no han recibido misión de predicar— les digo: Santificad las almas llevándome entre ellas en silencio; id a establecer vuestros piadosos retiros en medio de aquellos que ignoran; llevadme entre ellos y, estableciendo un altar, un tabernáculo, llevadles el Evangelio, no predicándolo con la boca, sino con el ejemplo; no anunciándolo, pero sí viviéndolo. Santificad al mundo, llevadme al mundo, almas escondidas y silenciosas, como María me llevó a Juan.

Después de mi presentación y mi huida a Egipto, me retiro a Nazaret, donde paso mi infancia y mi juventud, hasta los treinta años. Es por vosotros, por vuestro amor, por lo que lo hago. ¿Qué es esta vida? Es para instruiros por lo que la vivo: durante esos treinta años no ceso de instruiros, no con palabras, sino con mi silencio y mi ejemplo. ¿Qué os enseño? Ante todo, que se puede hacer bien a los hombres, mucho bien, un bien infinito, un bien divino…, sin palabras, sin ruido, en silencio y dando buen ejemplo. ¿Qué ejemplo? El de la piedad, el de los deberes para con Dios amorosamente cumplidos; el de la bondad para con los hombres, el de la ternura para con cuantos nos rodean, los deberes domésticos santamente cumplidos; el de la pobreza, el trabajo, la abyección, el recogimiento, la soledad, la oscuridad de la vida escondida en Dios, de una vida de oración, de penitencia, de retiro, enteramente perdida y sumergida en Dios.

Charles de Foucauld
de Escritos esenciales (Ed. Sal Terrae)