RetrocesoA&ONº 282/22-XI-2001SumarioDesde la feContinuar
Congreso Nacional: La familia, esperanza de la sociedad
"Familia, créete lo que eres"
El Palacio de Congresos de Madrid albergó, el pasado fin de semana, el Congreso de la Familia,
bajo el lema Familia: el futuro está en tu mano, que quedó inaugurado
por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quien subrayó cómo
"hoy se quiere relativizar la familia". Junto a él, en esa primera jornada,
estuvieron también presentes el Nuncio de Su Santidad, monseñor Manuel Monteiro de Castro
—que leyó el mensaje que el Santo Padre dirigía a todos—, monseñor Reig Plá,
Presidente de la Subcomisión Episcopal de Familia y vida, y el Alcalde de Madrid,
señor Álvarez del Manzano, quien señaló cómo la familia "es una institución
que da la estabilidad precisa a la sociedad", por lo que es necesario "protegerla",
y mostró su preocupación por la situación de las familias. El Congreso se clausuró
con la Eucaristía, presidida por el cardenal Rouco, en la que pidió "una presencia pública,
activa de los católicos" en la sociedad, en los diálogos y "en los foros
donde se debate jurídicamente el futuro de la familia"
Cómo se ha llegado a pensar que la procreación puede ser completamente separada de la sexualidad, que la diferencia sexual no es un dato insuperable, que ni procreación ni sexualidad tengan nada que ver con el amor? ¿Cómo se puede admitir socialmente que puede existir familia sin matrimonio, o que la familia está en función de la sociedad y del Estado?" Con estas preguntas interpeló a los congresistas, en la conferencia inaugural, monseñor Angelo Scola, Rector de la Pontificia Universidad Lateranense y Presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre Matrimonio y Familia.

"Se trata de profundizar —afirmó— en la verdad del misterio nupcial —unidad intrínseca de diferencia sexual, don de sí y vida como don fascinante que el Padre nos ofrece para comprendernos—. Hay que afrontar con crítica y diálogo este profundo contraste que existe entre la visión de la Iglesia y la mentalidad dominante. El matrimonio conviene al amor del hombre y de la mujer: un hijo implica siempre un padre y una madre, que se donan mutuamente y son fecundos; en cuanto persona humana, exige ser concebido como fruto del amor personal de los esposos, ese amor que constituye un acontecimiento corporal y espiritual. La familia constituye un dato primordial del que no se puede prescindir y que, por tanto, es anterior al Estado y se presenta como un factor esencial de la sociedad civil. La verdad y belleza del misterio nupcial que ilumina las realidades fundamentales de la experiencia humana —persona, matrimonio, familia y sociedad— llama a todos a ser cada día un testigo fiel".

"El origen de la familia se encuentra, según una metáfora de un autor alemán, en tres colinas: la Acrópolis griega, el Capitolio romano y el Gólgolta cristiano", señaló don Rafael Navarro-Valls, catedrático de Derecho, durante su conferencia sobre Derecho y familia. E indicó también que "el modelo de matrimonio, base de la familia, que se vive en Occidente desde hace 2000 años tiene estas raíces": éste es un matrimonio monógamo, heterosexual, estable, público, libre y abierto a la vida. Pero ciertas corrientes de pensamiento han erosionado gravemente estas notas características. Así, la presión que ejerce el divorcio, las uniones homosexuales, las uniones de hecho y la anticoncepción han replanteado el modelo de familia tradicional. Pero, según Navarro-Valls, "no podemos dejarnos llevar por el pesimismo. Una persona con convicciones ejerce una potencia social comparable a 99 personas que sólo tienen intereses. Por ello, si las familias presionan suave y constantemente en el contexto social, esta presión dará sus frutos. De hecho, ya los está dando". E profesor Navarro-Valls destacó cómo se observa un cambio de tendencia en ambientes políticos y jurídicos. Así, el nuevo Plan de Apoyo Integral a la Familia propuesto por el Gobierno español es una muestra de ello. "Quizá no es mucho —dijo—, pero todo viaje de mil leguas empieza con un paso". Además, hay datos que demuestran este cambio. Según el CIS, 8 de cada 10 españoles opinan que el matrimonio es muy importante. Y según la Federación de Familias Numerosas, el 20% de la población española pertenece a una familia numerosa.

"Dime a quién amas y te diré qué Dios tienes", decía don Carlos Díaz, profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, ante un público atento, divertido, sorprendido. Eran las 4 de la tarde de un frío sábado madrileño, y el profesor Díaz se movía como pez en el agua, apoyando sus papeles en un atril colocado delante del gran auditorio. Cultura familiar para la construcción de la sociedad era el tema de la conferencia, y en ella se abordaron los problemas más graves que caracterizan a la familia actual, que, según el profesor, suponen cinco reducciones de la familia tradicional: de la estabilidad entre la pareja; del número de componentes del núcleo familiar; de los espacios domésticos (por la carestía de la vivienda y la ausencia de los abuelos, relegados a vivir en residencias, menos en las familias monoparentales, donde el abuelo es el padre de reemplazo); de los tiempos de relación entre los miembros de la familia; y, finalmente, el relativismo moral que determina los valores y normas familiares, o la reducción de la normatividad axiológica.

Los hijos y la televisión, cuya relación está siempre en manos de los padres, fue también tema de debate en la conferencia: "No se sale de esta televisión, que hoy más que nunca dicta normas de conducta, demonizándola, sino superándola". La relación entre pareja, donde las discusiones pueden ser frecuentes, tienen también la clave en el amor y el sacrificio, porque "cada vez que uno de los dos renuncia a tener la última palabra es primavera..." El amor a Dios, el talante misionero de todos los laicos, y la entrega a la familia fueron los latidos que se desprendían de esta charla. Un último apunte para los matrimonios que, preocupados, pedían soluciones para hijos no creyentes: "No sufran. Dejen libertad. Sólo siembren. A veces, la fe sembrada y cultivada en la familia renace 30 ó 40 años más tarde…"

El cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Consejo Pontificio para la Familia pronunció la última conferencia —con el mismo título— del Congreso: Familia, esperanza de la sociedad, en la que hizo un análisis de la situación real de la familia. La definió como "comunidad de amor y de vida, de vida entera, entre hombre y mujer, en la fidelidad, en un amor exclusivo, abierto al don de la vida, portadora de esperanza. Es la única institución capaz de formar al hombre integralmente, de formar al hombre como persona, proyectarlo como tal, e insertarlo a la sociedad". Puso en evidencia el miedo a la vida, a los hijos, por un acoso a la familia, y la falta de atención desde el ámbito político, por la complicación a la que se somete a la mujer constreñida, obligada a costa de ella misma, de su querer ser madre, a someterse a jornadas inhumanas de trabajo. El cardenal abrió una puerta a la esperanza al mostrar el lugar privilegiado de la pastoral de la Iglesia y los numerosos movimientos por la familia y la vida, que, a pesar del cúmulo de dificultades, constituyen una mayoría dentro de las naciones. Invitó a invertir en el capital humano de la familia, un componente de desarrollo económico cuyo verdadero valor, incluso desde el punto de vista estrictamente económico, "los políticos no parecen tener capacidad de comprender cuando tanto favorecen instituciones de sustitución familiar y tan poco o nada a la familia". También invitó a mirarla como una institución indispensable para la sociedad y a desconfiar de los mitos ya desmontados sobre la demografía mundial. Su propuesta final en el coloquio que mantuvo con los cerca de dos mil congresistas fue: "Familia: cree en lo que eres".