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B. R. M.Tanto el escolapio Jesús María Lecea Sáinz como la teresiana Asunción Codes Jiménez fueron reelegidos, respectivamente, Presidente y Vicepresidenta de la Conferencia Española de Religiosos durante la celebración de la asamblea plenaria anual de la misma. Es probable que en un futuro no próximo desaparezca la forma de vida religiosa en sus manifestaciones actuales, pero no la vida religiosa como tal. Los religiosos van asimilando, "y no por resignación señaló el padre Jesús María de Lecea, sino por la misma configuración de la Iglesia", que en los próximos diez años la disminución del número de sus efectivos masculinos y femeninos va a ser fuerte y las cifras muy reducidas, aunque la de ahora no será "la última vida religiosa que va a tener la Iglesia y la sociedad". La Hermana Asunción Codes declaró que, "con la debida proporción, el mismo camino que están haciendo los laicos lo tenemos que hacer las religiosas dentro de la Iglesia", en referencia a la mayoría de edad del laicado en la comunidad eclesial, como "miembros adultos y de pleno derecho", para que "vayamos reconociendo y afianzando lo común que tenemos con los otros miembros del pueblo de Dios, y sepamos complementarnos con la diferencia que aportamos". Según el Presidente de la CONFER, la vida religiosa vive en estos momentos una situación de exilio o destierro, ya que los cambios tan numerosos y profundos, junto a "los problemas y dificultades que la acosan, la hacen sentirse como fuera de su tierra nativa, como tratando de reubicarse, para sobrevivir en otra tierra". Sirviéndose del Salmo 137: ¿Cómo cantar en tierra extraña?, el también Presidente de la Unión de Conferencias Europeas de Superiores Mayores (UCESM), comentó el origen carismático y evangélico de la vida religiosa, la alegría en esta forma de vida cristiana, y la nostalgia de Dios en relación con el secularismo y la globalización de la sociedad. A su vez, el padre Lecea se refirió a "la causa de la paz y de la justicia que hoy día se enfrenta, terriblemente y con manifestaciones nunca imaginadas, al terrorismo, a la guerra y a la injusticia masiva e indiscriminada de unos pueblos contra otros". |
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Al respecto, el religioso escolapio declaró que "nada puede justificar el crimen terrorista", pero el futuro de la pacificación en la comunidad internacional pasa también por la lucha contra la exclusión, la injusticia y la pobreza, "para que nadie pueda alardear de tener razón en perpetrar tanto mal". Lecea aclaró además que nunca la religión puede ser empleada como pretexto para la violencia, la merma de libertad o la extorsión.
Dirigiéndose a los superiores y superioras provinciales, el reelegido Presidente de la CONFER dijo que "no estamos solos"; el motivo de esta Asamblea General "nos abre a una visión de Iglesia ampliada por el espíritu de comunión y trata de apoyar las realidades congregacionales ya existentes en el compartir misión con los laicos", así como la intercongregacionalidad o colaboración entre las diferentes congregaciones e institutos religiosos. El Secretario de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica, el agustino recoleto Eusebio Hernández, destacó que, en los últimos años, "la presencia de los laicos en las tareas apostólicas de la Iglesia no sólo se ha incrementado, sino que ha tomado formas de particular significación", y puso como ejemplo de comunión eclesial la colaboración estrecha de los laicos con los religiosos y religiosas, una colaboración que no está motivada por una "pura estrategia pragmática para cubrir la escasez de personal", ni se reduce sólo a participar en algunas acciones particulares y coyunturales, sino "en la misma misión". De hecho, "la participación y la colaboración de los laicos en el espíritu y la misión de los institutos religiosos hará que brillen con mayor fuerza, con más actualidad y utilidad los carismas de los fundadores al servicio de la nueva evangelización", apuntó el padre Hernández. Por su parte, el obispo de Segovia y Presidente de la Comisión episcopal de Obispos y Superiores Mayores de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Gutiérrez, claretiano, destacó en su homilía que la vida religiosa, como la Iglesia, "no es para sí misma ni agota su naturaleza en la contemplación de sí misma", sino que debe trabajar en "el mundo para el Reino de Dios". Y, de cara a la misión común de religiosos y laicos, monseñor Gutiérrez pidió evitar el peligro de la fragmentación, pues todos somos Iglesia. De acuerdo con los últimos datos ofrecidos por el Departamento de Estadística de la CONFER, en España hay en estos momentos 48.690 religiosas y 15.445 religiosos de vida activa, agrupados en 290 congregaciones e institutos religiosos femeninos, y un centenar de masculinos. Según un estudio del Departamento de Sociología de la Universidad Pontificia Comillas, un total de 610.754 personas, pertenecientes a 68 asociaciones laicales, vinculadas a congregaciones religiosas en 16.380 sedes locales diferentes, trabajan en España con fines religiosos, talante misionero y proyección solidaria. El claretiano Pedro Belderrain, director de la revista Vida Religiosa, analizó la convicción que ya se ha expresado varias veces, y de modo solemne, que la Iglesia no está formada si no tiene una laicado consciente o si prescinde de la vida religiosa como elemento decisivo para la misión, "es hora dijo de colaborar más, de aunar fuerzas, de ahuyentar miedos". El jesuita Gabino Uríbarri dejó claro cómo, sin perder la identidad, "el servicio que hoy Dios pide a la vida consagrada pasa por un servicio de colaboración mutua y complementaria con el laicado, en orden a la misión de la Iglesia y de Cristo", en el que ambos resultan fortalecidos. Para José María Arnáiz, religioso marianista y Secretario General de la Unión de Superiores Generales (USG), "no hay duda de que, como en el pasado han sido los religiosos y religiosas los que han hecho nacer los grupos y asociaciones de laicales, hoy puede ocurrir que sean los laicos los que contribuyan a regenerar la vida consagrada". |