RetrocesoA&ONº 282/22-XI-2001SumarioDesde la feContinuar
Con ojos ...de mujer
La desnutrición condena
a la pobreza
Leo en prensa no española unos datos informativos que pueden hacernos reflexionar a cuantos vivimos intoxicados por los vapores de la sociedad de consumo. El hecho es que se ha demostrado científicamente algo que intuiamos: la desnutrición impide el crecimiento de la economia de los países más pobres. La noticia es el resultado de las investigaciones del joven economista canadiense Jean Louis Arcand, quien denuncia esa situación definiéndola como el círculo infernal del hambre. Encerrados en ese círculo existen hoy en el mundo 55 países (Afganistán, Bangladesh, Bolivia, Madagascar y la mayoría de los pueblos del África subsahariana, por citar algunos).

Este descubrimiento tan obvio avala el slogan de la organización internacional FAO, con sede en Roma, que reza así: Combatir el hambre para reducir la pobreza, al que podemos añadir una coletilla: erradicar la desnutrición en un país pobre es proporcionarle mayores niveles de crecimiento económico y, por tanto, de esperanza. Así resulta que la nutrición es una buena inversión. Hasta el extremo de que, si la ración diaria de los habitantes de un país afectado por la desnutrición se lograra situar en las 2.700 calorías/día como exige la FAO para cada ser humano, ese país podría conseguir el 1 por ciento de crecimiento anual de su economía. Por debajo de ese nivel ese país queda condenado a la pobreza.

Con programas alimentarios muy voluntariosos —comenta Arcand—, países como Egipto, Marruecos, Siria y otros han logrado salir de ese círculo en los años 70. Las ayudas para el desarrollo deben empezar por mejorar el menú de los pobres. Arcand es un economista humanitario que cree que la ciencia económica puede cambiar el mundo y mejorar la suerte de los desfavorecidos.

Mercedes Gordon