RetrocesoA&ONº 282/22-XI-2001SumarioEl Día del SeñorContinuar
Evangelio
En aquel tiempo, las autoridades y el pueblo hacían muecas a Jesús, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo si él es el Mesías de Dios, el Elegido". Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: "Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo".

Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: Éste es el rey de los Judíos.

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro lo increpaba: "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada". Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino". Jesús le respondió: "Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso".

Lucas 23, 35-43