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Créanme que no salgo de mi asombro: escucho en una tertulia radiofónica cómo y qué bien defiende un tertuliano el derecho a vivir de los asesinados por ETA, y, un minuto después, dice que él es muy progresista y defiende la clonación de un embrión humano. Créanme que no lo puedo entender. Menos mal que un oyente llama para explicarle que tan vida humana es la del embrión al que se mata para conseguir células maravillosas, como la del asesinado por ETA; si me apuran, el embrión aún está más indefenso. Pero ¿cómo es posible que gente inteligente tenga tanto cacao mental? ¿Acaso nadie les ha explicado que las células madre logradas aniquilando vida humana se pueden obtener igualmente del cordón umbilical sin necesidad de clonación alguna, o de tejidos adultos? Hay técnicas alternativas válidas respetuosas de la dignidad humana.
El diario El País sale ahora con una página en su sección de Sociedad con este título: Alerta sobre el mal uso de la píldora postcoital. Subtítulo: Los médicos advierten del daño que causa la utilización de la pastilla como método anticonceptivo. Pero ¿qué me está usted contando? ¿Ahora advierten los médicos? ¿O ahora es cuando se ha enterado usted? Los médicos, los médicos de verdad, han advertido eso desde siempre. Dedica otra página a asombrarse del retorno de Dios a nuestra sociedad, porque nada menos que Regis Debray acaba de publicar un sorprendente libro sobre Dios, y dice El País, textualmente, que "la entrega a lo misterioso (noten la finura: ya no es Dios, es ¡lo misterioso!) parece un fenómeno de reacción contra el desencanto del mundo". Pero, ¡por Dios bendito! ¡Cuántos desencantos se está llevando El País últimamente! En otra página, pone el grito en el cielo, porque según él las asociaciones de la Iglesia católica, como Cáritas o Manos Unidas, quedan eximidas de los requisitos que impone la nueva ley que regula el derecho de asociación. Si todas las asociaciones rindieran cuentas como Cáritas y Manos Unidas... ¡Ah! Pero lo que le gustaría a El País, como a todas esas asociaciones que pululan por ahí a favor del laicismo, es "la superación política y jurídica de los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español". Lo que todos ellos entienden por superación es como para troncharse de risa, si no diera pena. Aparece una nueva revista bajo el lema La revista que eleva su calidad de vida, y en su primera página, firmada por su director y titulada Vindicación de la molicie, leo -y no doy crédito a lo que leo-: "Lo serio y juicioso no lleva a la felicidad, sino a la desazón. La locura, la frivolidad, son vida en estado puro". Y concluye: "Todo esto puede ser discutible, pero ¿y si fuera cierto?" Pero, oiga: ¿y si no fuera cierto, que no lo es? La revista se titula Summum. Con mucho acierto; es el no va más de la irresponsabilidad. El diario El Mundo ha publicado una gran esquela: bajo la cruz de Cristo se lee, "Julio Fuentes Serrano, todos cuantos hacemos El Mundo rogamos una oración por el eterno descanso de su alma". Y los que no hacemos El Mundo, también. Amén. Gonzalo de Berceo |