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Queridos amigos de Alfa y Omega:
Os escribo estas líneas para contaros mi experiencia de Cristo en mi vida y familia. Yo no era creyente, sino ateo o religioso natural (que es el fondo de ser ateo). Mi vida caminaba entre la cultura (pseudocultura) y el sexo. Externamente parecía que iba bien, pero por dentro tenía unas inmensas ganas de ser feliz, que no lo era. Unas amigas me hablaron del Camino, y unos catequistas me lo mostraron y lucharon por mí, fue entonces cuando descubrí el amor, la verdad, la eternidad, es decir, que Dios existía y que me amaba y podía ser amado por Él, por Cristo: y así empecé a conocer la Iglesia. Después de unos años vinieron más regalos: mi mujer, tres hijos y tres hijas, una psicosis maníaco depresiva, un pólipo en la nariz, alergias , todo eso al mismo tiempo. Y lo que más me impresiona es que todavía me siento ser hijo de Dios, tengo esperanza, sé que mi Padre del cielo está amándome, que Cristo y la Virgen interceden por mí cada día. Mi principal anhelo es que Dios salga a mi encuentro cada día y que me susurre su amor y así yo devolverlo a los demás. Os escribo para deciros que la Virgen está ahí dándonos fe, paciencia como ella bien sabe, esperanza, pues siempre esperó contracorriente, para darnos a Cristo, como a mí me lo ha dado incluso cuando lo he despreciado. Gracias Joaquín Albaladejo La Comunión es muy bonita, especialmente la primera. Aquí os voy a contar las cosas que me gustaron: me gusta la familia, las flores, el Padrenuestro, el beso de la paz, las peticiones, etc En realidad me gusta todo. Para mí la Comunión significa una cosa importante y sagrada. Jesús Albaladejo, 9 años |