RetrocesoA&ONº 275/4-X-2001SumarioAqui y ahoraContinuar
Ver, oír... y contarlo
Tiempos fuertes de tensa espera
J. F. Serrano Oceja
pserrano@planalfa.es

Hay un fenómeno comunicativo de primera magnitud: el chat. Algunos medios favorecen una nueva forma de relación con los lectores, que hace que se supere, para los receptores, el mero concepto de consumidor de medios, y que representa como pocos la cultura de nuestro tiempo, en la medida en que la fragmentaria dinámica del chat nos catapulta hacia un saber desestructurado. Hay, en los chats de estas semanas, un temario recurrente en esta tensa espera de más que aparentes libertades duraderas: la polémica sobre la confrontación entre civilizaciones y culturas. La religión no es ajena a los ditirambos de unos y otros. Para muestra, un ejemplo. En el chat del diario Libertad digital, http://libertaddigital.com/, el erudito y filántropo César Vidal mantenía la siguiente conversación con sus ciberlocutores:

-¿Cree usted que el Islam tiene más dificultades que el cristianismo para sostener sociedades abiertas y tolerantes?

- Sin ningún género de dudas. Conceptos como derechos humanos o democracia resultan absolutamente ajenos al Islam, a diferencia de lo que sucede con el cristianismo.

- ¿No cree, sin embargo, que en épocas pasadas hubo países islámicos notablemente más tolerantes que sus coetáneos europeos?

- No, eso es una leyenda. En la misma Al Andalus, los períodos de cierta tolerancia se alternaron con matanzas y persecuciones. Piense que, a partir del siglo XI, los judíos empiezan a emigrar hacia los reinos cristianos.

- ¿Es de recibo que se siga recurriendo a la Inquisición para demostrar que el Islam y el catolicismo son religiones equivalentes y que los europeos, simplemente, hemos llegado antes a la civilización de la libertad individual?

- El Islam y el catolicismo —a pesar de la Inquisición y de las cruzadas— no son religiones equivalentes. Por ejemplo, el catolicismo siempre ha conservado una veta pacifista (aunque fuera minoritaria) y no cree en la guerra santa por sistema, pero, además, afirma la individualidad frente al concepto de ummah islámico.

- Perdone mi ignorancia islámica, pero... ¿cuál es el concepto de ummah?

- Frente a la idea de persona individual propia del cristianismo —en mucha menor medida del judaísmo—, el Islam preconiza sobre todo la inserción en la comunidad de los creyentes o ummah. Ésta es verdaderamente el sujeto de deberes y obligaciones".

Vivimos, con perdón de Jasper, en un tiempo fuerte, tiempo centro, tiempo de cambio y resistencia. Hay aspectos de la espera y de la esperanza que inciden no sólo en las libertades duraderas, sino más bien en las igualdades efímeras. En el diario Wall Street Journal, edición europea, el economista Keith Marsden publicaba, el pasado día 25: "Si los americanos y sus aliados están por ganar la lucha contra el terrorismo, no deberán emplear sólo su fuerza militar de forma discriminada y efectiva contra los autores. Deberán responder también a esos apologistas que intentan explicar, e incluso justificar, las acciones terroristas hablando acerca de las raíces básicas del conflicto. Cuando se examinan contra las evidencias objetivas, sus argumentos se vuelven falsos, o extremadamente exagerados. Se dice que los terroristas islámicos se están rebelando contra la pobreza impuesta sobre los Estados árabes y otros Estados musulmanes, por parte del capitalismo y su sistema de comercio. Sin embargo, según la información obtenida por sus propias autoridades estadísticas (examinadas en cuanto a fiabilidad por las agencias de Naciones Unidas), estos Estados y sus gentes se han beneficiado mucho de su participación en la economía global. Datos de 13 países árabes muestran que su Producto Nacional Bruto creció con un índice de promedio anual del 3,5 por ciento de 1965 a 1998 —obteniendo así un incremento tres veces superior en sus ingresos nacionales—. El índice de crecimiento para Egipto, Siria, Túnez y Arabia Saudita superó el 5 por ciento, un incremento cinco veces mayor respecto a 1965".

Otro aspecto de esta campaña de fraternidad nada fraterna es el susto que se está llevando la intelectualidad, más o menos orgánica, de nuestro tiempo. En el diario La Vanguardia, del sábado 29 de septiembre, en la columna de Anton M. Espalader, leemos: "El intelectual de plantilla ha reaccionado de oficio, por una elemental inercia, y nos ha soltado unas palizas anodinas, pura retórica, fraseología precocinada, discurso en el fondo académico que marcha solito, sin que importe mucho si se ajusta a la realidad o no. Al intelectual de plantilla le han salido unas piezas que tienden más a asegurar, por enroque, su condición, que a procurar comprender las cosas. Debacle total. Tanto a la derecha como a la izquierda".