RetrocesoA&ONº 275/4-X-2001SumarioDesde la feContinuar
Televisión
Más allá del legítimo dolor
Con motivo del martes negro, las cadenas de televisión americanas no salen de una situación estructural de duelo; como si la oleada de atentados hubiera empañado de miopía la mirada del norteamericano común. No es que en condiciones normales los informativos de las diferentes cadenas sean un modelo de apertura al mundo exterior; a duras penas Europa aparece como sujeto significativo en el discurso televisivo del planeta Bush; sin embargo, antes de la masacre terrorista, existían otras especies más allá del Atlántico. Ahora, todos los programas están circunscritos al dolor propio y teñidos de patriotismo a media asta, con unas muy deslucidas barras y estrellas que arrastran vientos de pólvora.

Hemos visto la escenificación del dolor en corrillos improvisadas en torno a Union Square, el mundo entero se ha enterado de la bajada de telones en Broadway, de la ausencia de artistas de Hollywood en la última edición del festival de cine de San Sebastián. Hasta a James Cameron, el flamante director de Titanic, se le ha atragantado su próximo proyecto, una película a propósito del secuestro de un avión por un grupo de terroristas (esta vez, el naufragio del barco le ha sobrevenido antes de su botadura). Toda este distintivo negro, esta paralización acordada que se ha extendido como una prolongación de las cenizas de las Torres gemelas, se ha colado en la mayoría de los programas de la ABC, NBC y CNN. Ahora, los informativos tienen un regusto de dolor exasperante y un tono de exaltación pre bélica ciertamente desasosegante. Sufrimiento paralizante y acometida. Éstas parecen ser las consignas de las cadenas de televisión.

Nadie como el Papa Juan Pablo II ha sufrido tanto con la violencia terrorista del pasado septiembre; no ha dejado de rezar por las víctimas en sus alocuciones públicas. Sin embargo, aquel sufrimiento atroz no esclerotiza los propósitos del Santo Padre, que está dejando un rastro visible de proyectos allá donde le plantan un micrófono. A los jóvenes kazajos les lanzó: "Dios os ama y os confía el mundo", y les señaló el proyecto de hacer un mundo más pacífico desde la paz que sólo Cristo trae. Además, el Papa está atento a otros acontecimientos que suceden en el mundo y que en estos momentos de prioridad informativa parecen pasar inadvertidos al común de los ciudadanos, como es el caso de las elecciones que tendrán lugar el próximo mes de noviembre en Nicaragua. A este propósito, recordó a los hombres y mujeres de aquel país que escojan los partidos que no atenten contra la dignidad del ser humano, contra la definición profunda de persona.

Javier Alonso Sandoica