RetrocesoA&ONº 275/4-X-2001SumarioRaícesContinuar
Palencia acoge una exposición inédita
El Beato del siglo XXI
In Apocalypsin XXI. Un Beato para el tercer milenio es el título de la exposición
de don Francisco Campos Lozano, que se puede contemplar en el Museo Diocesano de Palencia,
desde el pasado 22 de septiembre hasta el próximo 31 de diciembre. Se trata de una recopilación de 50 obras,
representativas del conjunto de 156, que acompañan, en un libro, a los textos del Apocalipsis de san Juan,
tal y como hicieron, hace siglos, los conocidísimos Beatos.
Ofrecemos una muestra de la exposición, en fotografías de Jesús Manchado
Hace más de mil doscientos años un monje llamado Beato, presbítero en el que hoy es el monasterio de Santo Toribio de Liébana, ante el terror milenarista en el que vivían inmersas las gentes de la época, comenzó a trabajar en una recopilación de comentarios al Apocalipsis de san Juan. A lo largo de los años, más monasterios recogieron este testigo, e iluminaron y escribieron estos mismos comentarios que recibieron el nombre de Beatos. Estos manuscritos miniados son característicos del arte español, y los que han llegado hasta nuestros días se encuentran repartidos por el mundo. El último ejemplar data de 1220.
Lo que nunca nadie pudo imaginarse es que en el siglo XXI un artista decidiera volver los ojos hacia aquellos siglos, tan lejanos, tan enriquecedoramente misteriosos y atractivos, y acometiera la labor de hacer un nuevo Beato: In Apocalipsin XXI. Un Beato para el tercer milenio.

El artista ha sido don Francisco Campos Lozano, que desde 1970 imaginó la posibilidad de llevar a cabo esta empresa y, a partir de 1995, se puso a trabajar en ella, concibiéndola, por un lado, como un libro con los textos del Beato, junto con 156 pinturas que forman una unidad indivisible, y además una futura recopilación de cuadros que, en su día, encuentren su lugar en una exposición permanente. "Que yo sepa —explica el autor—, desde el siglo XIII no se ha realizado una obra que, en concepto y desarrollo gráfico, esté en la línea de los Beatos. Y no me refiero a la confección de un libro miniado que ilustre exclusivamente el Apocalipsis, sino a cualquier tipo de trabajo que desarrolle en nuestros días los distintos textos que componen los manuscritos, y en el orden que les dio Beato, ya que fueron estos comentarios los que dieron pie a esa maravillosa serie de libros. Es por esto, por lo que la publicación de un libro con el texto de Beato: Comentarios al Apocalipsis y la reproducción de mis cuadros, acompañado por textos y comentarios de distintas fuentes, es una de las finalidades de mi trabajo. La otra es la creación de una colección de pinturas, que formará una unidad indivisible, con la intención de que, en su día, encuentre una forma de exposición permanente".

Cincuenta de estas originales pinturas pueden hoy contemplarse en un sobrio y elegante museo situado en el palacio episcopal de Palencia: el Museo Diocesano: "En este espléndido marco —apunta monseñor Rafael Palmero, obispo de Palencia—, se sitúa la exposición In Apocalipsin XXI. Un Beato para el nuevo milenio. Son 50 pinturas sobre tabla, originales del pintor de nuestros días don Francisco Campos Lozano, que vive en Madrid. Aborda el maestro, con estilo y galanura, un tema profundo, lleno de interés y siempre actual: La paloma, El Cordero del Apocalispsis, El caballo de la guerra, La ciudad celeste, El viviente Juan… son títulos que traen a la memoria temas trascendentales —la guerra, la paz, el bien y el mal, la luz y la vida—, necesitados de soluciones elevadas y elevadoras. (…) Cuantos se acerquen a ver, saborear y vivir este acontecimiento cultural, regresarán a sus casas deseosos de tocar con las manos y acariciar, en la medida de lo posible, la elevación y la altura".

Las cincuenta obras de la exposición abarcan desde el Prólogo hasta el libro XII, con el que el Beato cierra su Comentario al Apocalipsis. Están agrupados por temas, y a su vez distribuidos por salas, que llevan el nombre del título que las encabeza. A estas salas hay que añadirles la de los Beatos históricos, en las que se pueden observar de cerca distintos facsímiles de otros Beatos. La relación entre este Beato y sus antecesores la explica bien el autor: "Al estudiar los Beatos, se ve que, en muchos casos, los artistas no tienen ningún inconveniente en mantener las mismas composiciones o elementos que en manuscritos anteriores, aunque aportando su estilo personal o de la época. En este sentido, al hacer mi propia interpretación, tanto de los textos apocalípticos, como de los comentarios de Beato y de las imágenes de los distintos manuscritos, cuando he encontrado coincidencias entre mi visión y la de los miniaturistas, no he tenido inconveniente en tomar elementos, entendidos según mi visión y estilo, no con una fácil y despreciable intención plagiaria, sino con respeto a una tradición que, según mi criterio, ha encontrado una solución magnífica. Y no sólo en los Beatos, también en el arte medieval en general. No pretendo ser original en el sentido de realizar una obra que impacte y llame la atención por su contenido o por su forma de expresión, aunque por la época traumática que nos ha tocado vivir, podrían realizarse cuadros brutales, desgarradores. Mi intención es ser original volviendo a los orígenes del tema, y al mismo tiempo siendo fiel a mí mismo y coherente con mi visión contemporánea del arte".

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