RetrocesoA&ONº 276/11-X-2001SumarioDesde la feContinuar
La Santa Sede da luz verde siempre que se respeten condiciones fundamentales
¿Transplante de órganos de animales?
La Academia Pontificia para la Vida presenta el documento La perspectiva de los xenotransplantes: aspectos científicos
y consideraciones éticas
en respuesta a una consulta presentada al Vaticano por el Consejo de Europa
Jesús Colina. Roma

Los transplantes de órganos animales al hombre —los famosos xenotransplantes, promesa actual de la Medicina— constituyen una práctica moralmente aceptable, siempre que se respeten estrictas condiciones fundamentales. Ésta es la conclusión que se deduce del documento de la Academia Pontificia para la Vida La perspectiva de los xenotransplantes: aspectos científicos y consideraciones éticas, publicado el pasado 26 de septiembre en el Vaticano, por petición de la Secretaría de Estado de la Santa Sede. El texto, realizado por un equipo internacional de científicos, médicos, expertos en bioética y teólogos, en su mayoría catedráticos de las mejores Universidades de Europa y de América, constituye la respuesta oficial a una consulta que presentó el Consejo de Europa a la Santa Sede sobre las implicaciones éticas de los xenotransplantes.

El obispo monseñor Sgreccia, Vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida y Director del Instituto de Bioética de la Universidad del Sagrado Corazón de Roma, aclaró, al presentar el documento en la Sala de Prensa vaticana, las condiciones requeridas para que estos transplantes puedan ser aceptados moralmente. Ante todo, dejó claro que los xenotransplantes son una promesa, y no una realidad, dado que "estamos en la fase preliminar y tenemos que pasar todavía a la de la experimentación clínica". Por este motivo, insistió en las cautelas que hay que observar en un tema tan delicado.

El documento considera que esta nueva senda de la Medicina constituye una respuesta posible a los millones de personas en el mundo que se encuentran en lista de espera de órganos, y que en muchas ocasiones morirán esperándolos.

Superadas las garantías exigidas por toda fase de experimentación —explica el texto—, los casos más desesperados podrán someterse a los xenotransplantes, a condición de que se den garantías de un seguimiento médico adecuado. Pero existe otra condición que ha de tenerse en cuenta —se explicó en la rueda de prensa—, el respeto debido a los animales. En particular, la experimentación trabaja hoy con cerdos transgénicos.

El teólogo franciscano Maurizio P. Faggioni, profesor de Bioética en la Academia Alfonsiana de Roma, ilustró en el encuentro con la prensa la relación que ofrece la Biblia entre el hombre y el animal. Desde esa perspectiva —aclaró—, "el recurso a los animales como fuente de órganos no es más que un episodio del uso que el hombre puede hacer de los animales".

Ahora bien, el carácter ético de estos transplantes —añadió— dependerá de "la evaluación de los bienes que se pueden conseguir para el hombre o la mujer y del respeto de algunas condiciones, como evitar a los animales sufrimientos innecesarios, y la necesidad de observar la máxima cautela a la hora de introducir modificaciones genéticas no controlables, que puedan alterar de manera significativa la biodiversidad y el equilibrio de las especies en el mundo animal".