RetrocesoA&ONº 276/11-X-2001SumarioLa fotoContinuar
Juan Pablo II: La religión no puede
ser pretexto para la guerra

No titubearemos, ni nos cansaremos, ni fallaremos. Que Dios siga bendiciendo a América
George Bush
Juro por Dios que EE. UU. no volverá a saber lo que es la seguridad
Ben Laden

Si es o no guerra, o es operación de policía internacional; si significa un antes y un después, o deja de significarlo; si la suma de errores y de injusticias comenzó aquí o allá... son cosas importantes, desde luego, pero lo más importante es cualquier vida humana, sea americana o afgana, palestina o europea. Lean las frases que van respectivamente bajo las fotos de Bush y de Ben Laden, y, una vez leídas, lean, por favor, y reflexionen sobre la del título que Juan Pablo II dijo ya desde Kazajstán: "La religión no puede ser pretexto para la guerra". El más elemental sentido común hace ver que al alucinado fanático responsable de la barbarie de Nueva York y a quienes le apoyan les importa un bledo Dios, el Corán y la religión; todo hace pensar que lo que de verdad les importa —y en su proclama fundamentalista desde las pantallas de televisión, tras el contraataque americano acabó de quitarse la careta— son los pozos de petróleo de Arabia Saudita y el poder y el dinero repugnante de los campos de opio afganos, de donde proviene el 90% de la droga que obnubila a Occidente. Así que, de guerra santa nada, y de religión, menos; no hay, como dice Ben Laden, dos mundos, el de los creyentes y el de los infieles; eso es retórica barata e interesada; hay un único mundo que entre todos debemos hacer mejor. En esta situación lo único verdaderamente humano y sensato, la mejor política, es rezar, pedir la ayuda de Dios para que la inteligencia y la clarividencia predominen. Juan Pablo II ha querido que hoy precisamente, 11 de octubre, sea en el Sínodo de los Obispos, y en toda la Iglesia, un especial Día de oración