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George Bush |
Ben Laden |
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Si es o no guerra, o es operación de policía internacional; si significa un antes y un después, o deja de significarlo; si la suma de errores y de injusticias comenzó aquí o allá... son cosas importantes, desde luego, pero lo más importante es cualquier vida humana, sea americana o afgana, palestina o europea. Lean las frases que van respectivamente bajo las fotos de Bush y de Ben Laden, y, una vez leídas, lean, por favor, y reflexionen sobre la del título que Juan Pablo II dijo ya desde Kazajstán: "La religión no puede ser pretexto para la guerra". El más elemental sentido común hace ver que al alucinado fanático responsable de la barbarie de Nueva York y a quienes le apoyan les importa un bledo Dios, el Corán y la religión; todo hace pensar que lo que de verdad les importa y en su proclama fundamentalista desde las pantallas de televisión, tras el contraataque americano acabó de quitarse la careta son los pozos de petróleo de Arabia Saudita y el poder y el dinero repugnante de los campos de opio afganos, de donde proviene el 90% de la droga que obnubila a Occidente. Así que, de guerra santa nada, y de religión, menos; no hay, como dice Ben Laden, dos mundos, el de los creyentes y el de los infieles; eso es retórica barata e interesada; hay un único mundo que entre todos debemos hacer mejor. En esta situación lo único verdaderamente humano y sensato, la mejor política, es rezar, pedir la ayuda de Dios para que la inteligencia y la clarividencia predominen. Juan Pablo II ha querido que hoy precisamente, 11 de octubre, sea en el Sínodo de los Obispos, y en toda la Iglesia, un especial Día de oración
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