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Otra parábola de Jesús que muestra la calidad de la enseñanza de este Maestro. Nos enseña cómo debe ser la oración del cristiano: perseverante como la de la viuda, porque es preciso orar siempre sin desfallecer. Pero, ¿se agota la significación de esta parábola con esta interpretación? ¿Es éste el sentido que le dio Jesús? San Lucas -único evangelio en que aparece esta parábola- da indicios para suponer que no.En efecto, en esta interpretación la comparación se establece entre la viuda y los fieles, que deben obrar como ella orando sin desmayo. Pero, ¿es eso lo que dice Jesús? Lo que Él compara es a Dios con el juez inicuo. Éste es el personaje central de la parábola, según muestran las palabras de aplicación que dice Jesús al final y que sería preciso traducir así: si un juez "que no teme a Dios ni le importan los hombres" se decide a intervenir a favor de una pobre viuda por la pesadez e insistencia de ésta, "¿no se apresurará Dios en auxilio de sus elegidos, Él que los escucha pacientemente cuando claman a Él día y noche?" ¿Qué significan estas palabras? No perdamos de vista que el centro de la predicación de Jesús es el anuncio del Reino, con dos insistencias: la hora de la Salvación ha llegado; pero el enemigo está más que nunca manos a la obra. A los que sigan a Jesús les esperan persecuciones, injurias, violencias, el martirio, pruebas en la fe. Esta parábola, pues, va dirigida a los discípulos y está ocasionada por la preocupación y el temor de éstos ante ese tiempo de dolor que les aguarda. ¿Quién resistirá todo esto? Así preguntan los discípulos. Y Jesús responde: No temáis. Tened más bien una gran confianza, que hasta el más impío de los jueces termina cediendo a los ruegos de una pobre viuda que insiste hasta el final. ¡Cuánto más Dios tendrá compasión de sus elegidos! Él os oirá y vendrá en vuestro auxilio sin tardanza! ¿Cómo vais a dudar de su poder o de su piedad? No deberíais preocuparos por las persecuciones, viene a decir Jesús, ya que el Padre, en su inmensa misericordia, no permitirá que uno solo de sus elegidos se pierda. Otra es la cosa que debería preocuparos: "Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará dodavía fe sobre la tierra?" Es una pregunta para nosotros también. + Braulio Rodríguez Plaza |