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En este otoño de terrorismo, abortos, eutanasia y añejos anticlericalismos disfrazados de progreso
, dentro de una época de falta de valores y de compromisos incumplidos, de tener más, en vez de ser más, y entre una gran tibieza espiritual dominante, han nacido ocho flores del bien, ocho motivos para alegrarse, ocho bofetadas a las miserias, soberbias y rencores del mundo presente, ocho nuevas estrellas que nos regalan a todos, como decía el artículo del semanario Alfa y Omega del pasado 4 de octubre, "su juventud, sus sonrisas, su cercano y fresco sentido del humor, sus ganas de trabajar y entregarse a los más pobres y al mundo entero que les está aguardando"; ocho ángeles que, en definitiva, nos regalan a todos el buen olor de Jesús de Nazaret. Ciertamente es una buenísima noticia.
Ruego a María Inmaculada por ellas, y por todos aquellos y aquellas que también han seguido o desean seguir ese camino lleno de no pocas dificultades, pero también, así lo deseo, pródigo en buenas obras y alegrías inmensas. ¡Gracias, por hacer que el mundo sea un poquito mejor, y gracias por hacer que merezca la pena seguir luchando! Juan Luis Bermejo Gutiérrez |