RetrocesoA&ONº 278/25-X-2001SumarioUsted tiene la palabraContinuar
CARTAS
ACCIÓN DE GRACIAS

Padezco esta enfermedad; leo en el periódico que ha habido unas jornadas de participación para informar y prevenir sobre esta enfermedad.

Soy católica, y la Iglesia nos invita a ser agradecidos; por eso quiero públicamente dar las gracias.Primero, a mi marido, hijos y nietos, y a todos los familiares y amigos por su cariño, cuidado y oraciones.Quiero, de una manera especial, dar las gracias a la Clínica Universitaria de Navarra, centro donde me han intervenido, y a todo el equipo quirúrgico, por su cariño, delicadeza y profesionalidad; a la Capellanía por la ayuda espiritual tan necesaria; y a todo el personal clínico lleno de eficacia, de desvelo y siempre acompañado de una sonrisa; dejo para el final lo más importante: doy gracias a Dios por la fortaleza y alegría que me está dando, ya que, aun en medio del sufrimiento, no me falta la paz y la esperanza. Antes, cuando miraba a un enfermo de cáncer con el deterioro físico que conlleva la enfermedad, mi mirada era de miedo; ahora esta mirada ha cambiado; es de esperanza.

Dolores Izquierdo Navarro
Madrid

EMBRIONES SOBRANTES

A principios de los 90 asistí a un debate en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid sobre las entonces nuevas Técnicas de Reproducción Humana Asistida. En la mesa, presidida por el doctor Leujene, primer presidente de la Academia Pontificia para la Vida, intervenía, entre otros, el doctor Marcelo Palacios, ponente de la Ley del año 1988 que regula estas técnicas. El argumento del doctor Palacios, que defendía la utilización con fines terapéuticos de los embriones excedentes, era muy simple: "Al fin y al cabo, estos embriones son morituri". No se les negaba su condición humana, pero sí un fin digno de ella. Realmente, morituri somos todos, incluido el doctor Palacios.

Hoy resulta más grave escuchar las opiniones de ministras, médicos y biólogos dedicados a la investigación, que han perdido la certeza de que en cada embrión humano, congelado o no, existe un ser humano único, irrepetible e insustituible, y por tanto concluyen que no es un problema ético utilizarlos.

La destrucción de embriones, de mórulas, cigotos, fetos o niños durante el período de gestación, o recién nacidos; la destrucción de adultos sanos o enfermos, es realmente la muerte violenta de seres humanos en distintas etapas de su vida. Matarlos voluntaria y conscientemente perjudica más a quien lo realiza que a quien lo padece. El respeto inviolable que merece cada ser humano en sus estadios de máxima indefensión, como son el inicio y el final de su proceso vital natural, se ha convertido en la piedra angular de la legitimidad democrática. No respetar la vida de todos es la raíz más profunda de la violencia.

Actualmente también existen líneas de investigación para conseguir células madre totipotentes, partiendo de tejidos adultos y del cordón umbilical, que, respetando siempre la dignidad del donante y del paciente, no producen ningún problema ético. El argumento para la utilización de embriones sobrantes, afirmando que no son seres humanos al no estar implantados en el útero materno, proviene de la aceptación por la OMS desde 1982 de que el principio de la gestación comienza en la implantación del óvulo fecundado en el útero materno. Que pregunten a las mujeres sometidas a estas técnicas de fecundación in vitro, que se sienten madres y viven angustiadas sabiendo que tienen cuatro o cinco hijos congelados, esperando poder gestarlos hasta llegar a conocerlos. La definición de la OMS sirve para tranquilizar conciencias interesadas, pero carece de rigor científico y cae dentro del campo de la ciencia-ficción, porque no se ajusta a la verdad biológica y ontológica del principio de nuestra realidad personal.

Margarita Fraga Iribarne
Presidenta Asociación Evangelium vitae.
Madrid

UN SILENCIO SIGNIFICATIVO

Últimamente estamos viendo auténticos actos de humillación al más duro estilo anticlerical en España por parte de la izquierda política. Acusan a la Iglesia católica de poseer dinero negro, cuando esta institución está exenta de impuestos, como en toda Europa. Aprovechan la coyuntura para aguijonear malvadamente sobre el supuesto papel de connivencia durante el Gobierno de Franco, pero callan las profanaciones, quema de iglesias y conventos, tortura y miles de asesinatos de religiosas, sacerdotes y de buenos católicos militantes por "antirrevolucionarios, anticomunistas o ser la religión opio del pueblo". Esta barbarie asesina se cometió en España al proclamarse la República en1931, y llegó a unos límites vandálicos y satánicos durante la guerra civil de 1936. Recién liberada de las tropas marxistas la ciudad de Toledo, monseñor Gomá clamaba: "Nuestro perdón para nuestros perseguidores". Así la Iglesia, en España y en muchos países del mundo, perseguida y al tiempo perdonaba, puro Evangelio.

La intolerancia religiosa de la izquierda española es antológica, pero se silencia, parece como si se censurara. Todo lo bueno que hace la Iglesia, se silencia. Nadie habla de los miles de consagrados que se desviven llevando el Evangelio de Cristo, atendiendo hospitales, orfanatos, leproserías, colegios…; sólo se habla de lo malo, y eso no es lo peor, sino que se falsifica y adultera, para así poder atacar mejor a la Iglesia, que es lo que cuenta, al parecer.

Como padre católico, tengo derecho a que mi hijo reciba clases de Religión católica, pues como cualquiera pago mis impuestos, además que me lo reconoce la Constitución. PSOE e Izquierda Unida instaron en el Congreso el 18 de septiembre para retirar la subvención que la Iglesia percibe. El Partido Popular, en un gesto que lo distingue, se niega a esta nueva prueba de intolerancia religiosa de socialistas y comunistas. Esto es una democracia y todos somos iguales, así que, si quieren retirar subvenciones a la Iglesia, que también se retiren a sindicatos, partidos políticos, ONGs, etc.

Juan Francisco Fernández Aguilar
Málaga

FE DE ERRATAS

En el número anterior se indicó erróneamente la fecha en que Guardini escribió Sobre el espíritu de la liturgia: no fue 1946, sino 1918.

Asimismo se dió equivocado el número de hebreos en la actualidad: no es 14.189, sino 15.300.000.