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Debe solicitar el divorcio cualquiera de los cónyuges cuando alguno de los hijos menores haya sido adoptado por la pareja? Ya se comprende que, en este punto, hablo de deberes de conciencia, éticos y hasta humanitarios y sociales, porque nuestra legislación ha configurado como derecho absoluto el de cada cónyuge para poder romper legalmente el vínculo matrimonial, sin consideración a otros intereses, que pueden ser igualmente legítimos y hasta preferentes, por ejemplo el de los hijos en general, que, de modo expreso y rotundo, la Constitución ordena proteger integralmente (art. 39.2).Es fácilmente comprensible la situación que conduce a adoptar, y que en ocasiones puede calificarse hasta de heroica (por ejemplo, adopción expresamente solicitada de niños deficientes). Un matrimonio, luego de varios años de intentarlo, no logra, pese a sus vivos deseos, descendencia biológica, y decide adoptar a quien, por definición, carece de un hogar familiar que le ayude a crecer y a ser persona. Sin embargo, en nuestra sociedad, no resulta tampoco inverosímil que esa misma pareja, ambos o uno sólo de los cónyuges, al cabo de algunos años después de la adopción, se crean asistidos del derecho a romper el vínculo matrimonial y, efectivamente, lo demanden judicialmente y lo obtengan. Ante la ley ningún obstáculo impide lograr la ruptura conyugal, ni debido a la existencia de hijos biológicos, ni tampoco en presencia de adoptados. En este último caso hasta cabría argumentar que el obstáculo, de existir, resultaría más débil, por tratarse de un vínculo artificial y ficticio, creado por la ley que simula como existente, entre adoptante y adoptado, una relación que biológicamente no existe. Disuelto el matrimonio, dentro del cual se constituyó la adopción, el cónyuge menos entusiasta de ella podría dar por vitalmente cancelada una experiencia, que acaso evoque con simpatía, pero de la que aspira a desligarse anímicamente. Sin embargo hay un dato legal en contra: nuestro Código declara la irrevocabilidad de la adopción, salvo en casos muy excepcionales, entre los que no figura el divorcio de los adoptantes. Por otra parte, la realidad psicológica parece desmentir igualmente aquellas consideraciones. Dicen los expertos que el adoptado suele ser un hijo más querido, por más deseado, que el biológico; su gestación puede prolongarse en el tiempo, a veces durante varios años, tal como ocurre ahora con la duración de la tramitación habitual de la adopción internacional. Cuando, por fin, los adoptantes reciben al niño o niña dado en adopción, lo sienten como íntimamente muy suyo, profundamente integrado en su propia vida, quizá más intensamente que el hijo biológico debido a las incertidumbres y dificultades que han debido superar. El sentimiento se corresponde con el que experimentaría el adoptado si ha llegado a vivir conscientemente el procedimiento adopcional; el cine ha acertado a plasmar varias veces la alegría que se vive en un orfanato cuando algún niño es aceptado en un hogar, y también la desolada tristeza del que resulta rechazado. Los padres que por primera vez llevan a su casa al adoptado, le están diciendo, con su mirada o con sus palabras: "Eres nuestro hijo para siempre, te trataremos como tal, estarás plenamente seguro con nosotros". ¿Qué pueden decir a un hijo adoptado los padres que se divorcian? Si son sinceros han de reconocer haber incumplido las promesas que le hicieron al adoptarle, pues el hogar que le habían abierto de par en par resulta ahora abruptamente cerrado al haber sido destruido por actos voluntarios de los propios adoptantes. Es verdad que el juez fijará una pensión y que le encomendará al cuidado de alguno de los padres. La experiencia demuestra que muchas pensiones no se abonan, y que el padre o madre que tienen la guarda pueden volver a casarse con alguien que, para el adoptado, resultará un extraño. ?El divorcio para los hijos adoptados viene a resultar un nuevo desamparo. Puede significar para ellos retroceder a una época muy oscura de su vida anterior, que habrían querido olvidar definitivamente. Quizá un fracaso definitivo del que ya no podrán reponerse a lo largo de su vida. La amarga sensación de haber sido dos veces abandonados, la primera por sus padres biológicos, la segunda por los adoptivos. Si se me permitiera deducir alguna conclusión, me atrevería a escribir: si has adoptado un hijo, sacrifícate y renuncia al divorcio. Si contemplas el divorcio en tu trayectoria vital, no adoptes. Gabriel García Cantero |
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Don Manuel Torres se puso manos a la obra y comenzó un proyecto que hoy es seguido en muchas otras parroquias con las mismas características. Tomando como ejemplo el centro ecuménico de Maspalomas, en Gran Canaria, publicó el Ordinario de la misa, junto con las tres lecturas y el salmo en seis idiomas: inglés, francés, italiano, holandés, alemán y portugués. En la puerta de la Iglesia, colocó un aviso: En la entrada, encontrarán la misa por escrito en su idioma. Además, una hoja dividida en dos recoge el rito de la confesión y una guía para el examen de conciencia con 19 preguntas, en castellano por una parte, y las mismas preguntas en cada uno de los seis idiomas por la otra. De esta forma, los turistas pueden hacer su confesión señalando con el dedo en la hojita sus faltas. Una carta del obispo a los turistas completa la información que el turista extranjero puede encontrar en unas cincuenta parroquias de la Costa del Sol.
Pero no acaban ahí las ideas surgidas del interés por ayudar a los turistas. Todo es poco para que se sientan como en su casa, no sólo gracias a las comodidades de los hoteles, sino también con el servicio de la parroquia del lugar, que puede ser lugar de acogida y disfrute. El mismo párroco de Nueva Andalucía comentaba a Alfa y Omega cómo los turistas españoles, de Madrid, de Bilbao, de todas partes, son encantadores y se sienten acogidos en la parroquia. Y es que en los hoteles nos dan a los curas grandes lecciones de amabilidad. Hay que ser cariñoso y hospitalario. Así llegamos a la gente de fuera. En esta misma parroquia se publica un boletín de 16 páginas que da la bienvenida a los turistas españoles. En ella, se informa sobre las actividades que la parroquia ofrece y que pueden ser de interés para los visitantes, como las misas rocieras, o de cante jondo. También se ofrecen teléfonos de interés que puedan necesitar en sus vacaciones, y se propone un día de Romería, que consiste en una convivencia para todos aquellos que lo deseen. Actividades culturales interesantes como espectáculos, excursiones, información sobre precios y lugares son otros servicios que, en esta hoja tan práctica, ofrece la parroquia. El turismo es un fenómeno social muy importante en España que no se puede olvidar. En algunos lugares de nuestro país, poblaciones enteras trabajan por y para los visitantes, y las cifras hablan por sí solas. Un gran objetivo de la pastoral del turismo es la concienciación a los sacerdotes, comunidades parroquiales y fieles cristianos de la importancia de atender a los católicos que vienen del turismo que nos visita, o residen gran parte del año, como una parcela más de la pastoral. Humanizar el campo del turismo es sin duda una tarea urgente. A. LL. |