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Dentro de los medios existe una gran preocupación por el número de horas que niños y jóvenes pasan delante de la televisión. Están viendo una programación para adultos", aseguraba, recientemente, don Javier Pérez Silva, creativo de contenidos para televisión y profesor de la Universidad San Pablo-CEU, en unas jornadas organizadas por la Federación Ibérica de Asociaciones de Telespectadores y Radioyentes. Y es cierto. Muchos profesionales del mundo de la comunicación no están satisfechos con la programación actual de la televisión en España. Aún más, no están satisfechos con su trabajo. Les gustaría hacer algo diferente y más creativo. Pero no pueden. Ellos mismos lo reconocen: algo está matando a la televisión. No es muy difícil descubrir al asesino de la creatividad de los profesionales de la televisión. No es otro que el dinero. Sí, don dinero.
Según doña Carmen Domínguez Penelas, Vicepresidenta de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión en España, con más de diez años de experiencia en TVE, "la inmediatez de los resultados es lo que está matando a las televisiones actuales. Con el tiempo, los programas clínex se habrán olvidado. No habrán consolidado a la empresa ni pasarán a la historia de la televisión". Es decir, la obtención de beneficios a muy corto plazo, como filosofía empresarial, es el peor estimulante de la creatividad de los profesionales de la televisión. No hay tiempo para pensar. Hay que ganar dinero ahora. No importa cómo. Y, claro, los resultados saltan a la vista. Las cadenas de televisión obtienen unos beneficios sólo comparables al narcotráfico. Pero, a costa de la calidad, y a la larga hasta de la rentabilidad. Es la crisis de los creativos. Pero, aunque éste sea el ambiente general, esto no significa que las cosas no puedan cambiar. Hay creativos que no se conforman con servir a los intereses de los accionistas. Ejecutivos del mundo audiovisual hartos de vivir esclavizados por la audiencia. Y muchos telespectadores que no quieren acostumbrarse a una programación de baja calidad. Según don Ignacio de Bofarull, crítico de televisión y orientador familiar, "creer que la televisión de calidad es aburrida es una idea equivocada. La calidad es rentable. Es un principio económico elemental". Sin duda, es posible; y un reto, una televisión de calidad, creativa y rentable. Pero para ello se necesita inversión a medio y largo plazo. Se necesita tiempo y cabeza. I.V. |