|
|
Trieste: André Glucksmann no tiene dudas. "Lo de las Torres gemelas es un atentado nihilista", de fin del mundo, si el mundo no se apresura a remediarlo. "Los nihilistas, de hecho, son muchos, demasiados, y cosas similares podrían repetirse. Poned las palabras de Dostoievski en la CNN y podréis entender la realidad". Filósofo, ensayista, autor de La tercera muerte de Dios, Glucksmann es uno de los más importantes críticos del mundo contemporáneo. Invitado a hablar, junto con otros estudiosos y hombres de diversas religiones, sobre el futuro de Dios, ha sido condecorado por su capacidad de lectura de los males de esta época, y abordó a fondo la tragedia que está atravesando el mundo a partir del 11 de septiembre.
¿Por qué lo de las Torres gemelas es un atentado nihilista? Porque pone de manifiesto un gusto macabro por la muerte, por el homicidio. Citando a Sartre yo lo llamo el síndrome de Erostrato, que prendió fuego al templo de Artémides sólo por hacer permanecer su nombre para siempre en la Historia. Siendo un atentado nihilista, ¿puede volver producirse? Sí, y precisamente ése es el aspecto más terrible de estos trágicos acontecimientos. ¿Quién podría hacerlo? ¿Qué nihilistas lo harían? Fanáticos nihilistas que no esperan nada, salvo escribir su firma como autores de la matanza de miles de personas, tal vez destruyendo otros templos del capitalismo, como Erostrato hizo con el templo de Artémides. ¿Contra quién estamos en guerra? Naturalmente, contra aquellos que han cometido el atentado y contra cuantos lo han hecho posible. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los nihilistas a que me refiero pueden ser tranquilamente también personas religiosas. La misma palabra asesino se refiere a una secta religiosa musulmana; significa gente que fuma hachís, una secta que utilizaba como técnica precisamente el terrorismo. |
|
Mientras damos caza a los terroristas, ¿de qué modo podemos luchar contra el nihilismo?
Ante todo, reconociendo que existe; que no existe tan sólo un nihilismo islámico, sino que hay muchos nihilistas por todas partes. Y luego, teniendo en cuenta que no se trata únicamente de desesperados, sino de personas bien preparadas, de alto nivel cultural. ¿Qué es lo más inquietante de cuanto ha acontecido en los Estados Unidos? Sin lugar a dudas la ausencia de reivindicaciones. No sólo no sabemos quién dio la orden de los atentados; tampoco sabemos lo que es más grave qué es lo que quieren. Ciertamente los americanos están convencidos de que ha sido Ben Laden. Pero, si es así, se trataría de un Ben Laden distinto al que sus Servicios secretos conocían. Nadie, de hecho, había previsto que llegara a tanto. La verdad es que el 11 de septiembre nos plantea cinco interrogantes, cada uno más grave que el anterior: no se conoce al autor; la víctima puede ser cualquiera (no sólo los ricos, para entendernos, también los pobres, los emigrantes); no se sabe el por qué; los medios que pueden utilizarse son de lo más variado (esperábamos el sabotaje de alguna red de distribución subterránea, y en cambio utilizaron aviones); y la fecha es impredecible. ¿Qué nos indican estos datos? En este caso no nos encontramos ante un mero acto de terrorismo, ante una sumisión real a esta entidad todavía indefinida que, sin embargo, apunta al "centro de gravedad del mundo", como ciertamente eran las Torres gemelas, con todo lo que representaban. Es un acto de violencia que puede ser repetido, aunque sea de otra forma, con otras personas, sobre otros objetivos, por cualquier nihilista, y por ello no es posible consolarse diciendo: al fin y al cabo, sólo pueden hacerlo islámicos. En su libro La tercera muerte de Dios, usted sostiene que Dios ha abandonado Europa. Según usted, después de cuanto ha sucedido, ¿se puede decir que Dios ha abandonado alguna otra tierra? ¿La de los musulmanes? Cuidado, todas las religiones han tenido fanáticos. Las guerras de religión de Francia han sido terribles. ¿Y por qué no recordar a los alemanes que iban a la batalla cantando himnos religiosos? Hoy, en determinados ambientes ortodoxos, se bendice al ejército que extermina la población de Chechenia. Y ¿cómo no recordar a los fanáticos budistas, o musulmanes que ejecutan masacres? Además, ¿cuántos son los terroristas ateos? Por tanto, hemos de tener cuidado con las simplificaciones. Más bien, en cuanto respecta a Europa, ha sido el Papa quien ha dicho que el Viejo continente vive como si Dios no existiera. Son afirmaciones que considero importantes, y que comparto, porque es la primera vez en la historia de la civilización, en este caso la europea, que vive sin hacer referencia a Dios. Pero ¿por qué Dios habría abandonado a Europa? Porque Europa ha llegado a matar en nombre de Dios. Y porque la gente no siente ya la voz de Dios, o lo que es más, no la quiere oír. Y no hablo sólo de los cristianos. Recientemente he participado en un encuentro en París en el que un mufti (experto autorizado en ley coránica), muy abierto a los problemas reconocidos como tales por los jóvenes, como el de la paz y la no violencia, fue abucheado precisamente por ellos, porque no soportan en absoluto la referencia a Dios. Otro motivo por el que Dios ha abandonado Europa es que precisamente Él se ha vuelto un asunto privado. Es vivido como algo interior. |