RetrocesoA&ONº 278/25-X-2001SumarioMundoContinuar
Entrevista a monseñor John Onaiyekan, arzobispo de Abuja, Nigeria
"Si continúa el desequilibrio
pobres-ricos, no habrá paz"
Más de doscientos muertos y cientos de heridos ha sido el resultado de las recientes manifestaciones
extremistas a favor de Osama Ben Laden en la ciudad nigeriana de Kano.
Desde el Sínodo de los Obispos en Roma, monseñor John Oniyekan, arzobispo de Abuja
y Presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria, explica las causas de estas manifestaciones
Qué ha sucedido en Kano?

Las causas inmediatas son éstas: un grupo de fanáticos y extremistas musulmanes se reunieron en Kano para manifestarse en favor de Ben Laden y contra el ataque anglo-americano a Afganistán. El Gobierno nigeriano no favorece estas manifestaciones de extremistas, sobre todo en este clima internacional. Así, mientras los fundamentalistas islámicos se manifestaban, llevando fotos de Ben Laden, la policía atacó a los manifestantes para dispersarlos. Comenzaron los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, y éstos comenzaron a atacar a las tiendas, creando un caos general. Y, dado que, para los integristas, los cristianos están asociados a Occidente y a los americanos, asaltaron también algunas iglesias, así como algunas mezquitas.

Pero, ¿qué significa todo esto?

Hay personas fanáticas, y este fanatismo está creando una red internacional. Hay grupos en Nigeria que están en continuo contacto con esa red; llegan videos y audio-cassettes; programas de radio en árabe, repetidos en la lengua local; predicaciones en mezquitas, no por los imanes locales, sino por mullahs que han estudiado en Egipto, Libia, Pakistán e incluso en Afganistán, en escuelas donde se cultiva el fundamentalismo. Esta gente regresa a casa con el corazón henchido de extremismo.

¿Podría esta red crear un enfrentamiento entre civilizaciones, entre cristianismo e Islam?

Todo depende de la respuesta del llamado Occidente civilizado que controla el llamado mundo globalizado. Cuando Bush habla del mundo civilizado, ¿de quién habla? Habla de sí mismo, del señor Blair y de algún otro país occidental. Difunden la mentalidad de que la guerra es nuestra, es decir, de todos; pero en realidad es sólo de ellos. Parece que no comprenden que hay miles y miles de otros seres humanos, cuya prioridad no es la guerra. Mientras Occidente no reconozca esto, habrá continuos enfrentamientos y ataques terroristas, porque siempre habrá factores de rabia, insatisfacción, opresión. Habrá siempre un kamikaze que dirá: "¡No tengo nada que perder!"

¿Piensa que esta guerra incrementará el enfrentamiento entre cristianos y musulmanes en el mundo?

Los extremistas que hablan de cristianos y musulmanes no saben lo que dicen, o usan adrede la máscara religiosa para agitar la situación. Sabemos muy bien que el rico Occidente no está animado por un espíritu cristiano. No es una cuestión de cristianismo o Islam. Más aún, los cristianos deberían luchar contra este mundo occidental, tan injusto. Lo ha dicho también el Santo Padre: ¡la división entre ricos y pobres no es la voluntad de Dios! Pongamos un ejemplo: los misiles cuestan millones de dólares y se lanzan al desierto. Con uno de ellos se podrían construir al menos 20 hospitales en Nigeria. ¿No es esto una locura? Preguntémonos: ¿qué tipo de personas son las que toman estas decisiones? ¿No sería más eficaz cercar y capturar a Ben Laden construyendo decenas de hospitales en Afganistán, en lugar de lanzar cientos de bombas?

Pido verdaderamente al señor Bush: ahorre un día de bombardeos, y venga a construir todos los hospitales de Nigeria. Pero esto lo hemos pedido muchas veces y nunca nos han respondido. El dinero que se emplea en armamento es dinero perdido. Esperemos que este momento sirva también para una revisión de las conciencias y una mejor y más equilibrada distribución de los recursos del mundo. Si continúa el desequilibrio, no habrá paz. Esta situación corre el riesgo de justificar el terrorismo y hacer creer que los kamikazes son héroes. Si no hacemos nada por la justicia en el mundo, no nos asombremos después de que los niños lleven fotografías de Ben Laden.

Agencia Fides