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GENTES
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JOAN MARTÍ ALANIS, ARZOBISPO DE URGELL «Sólo Dios puede llenar el corazón humano. Me ha ayudado siempre mucho la oración diaria, los Ejercicios Espirituales con mis presbíteros cada año, las lecturas escogidas -muy importante- y, durante catorce años, el ir el mes de enero a estudiar un tema determinado en una universidad de la Iglesia, como filosofía contemporánea enSalamanca, unos temas bíblicos en Jerusalén, el ecumenismo en Inglaterra, etc... En tiempos en los que nos preocupa la subsistencia es bueno leer lo que dice Jesús: Observad los lirios del campo, cómo crecen; mirad las aves del cielo, no siembran ni cosechan, pero no les falta nada de lo necesario». |
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INDRO MONTANELLI, PERIODISTA RECIENTEMENTE FALLECIDO «Como todos los mortales, debo proceder a la revisión y ajustar cuentas con el pasado. Nunca he sido un enemigo del socialismo (digo socialismo, no partido socialista). Son palabras de un conservador bastante desapasionado, tan nutrido de Historia como para entender que no hay -para la conservación de aquello que ha de ser conservado- enemigo más mortal que los conservadores que quieren conservar todo. Mis sentimientos hacia el socialismo los inspiran los recuerdos de la labor desarrollada por algunos socialistas con las clases más humildes: las cooperativas, las escuelas nocturnas para luchar contra la analfabetización; he aquí el socialismo en el que podría haber militado yo también, si hubiese tenido el suficiente altruismo y la suficiente humildad, cuya falta la actual sociedad denuncia pavorosamente». |
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JOAN-ENRIC VIVES, OBISPO COADJUNTOR DE URGELL «Siento agradecimiento por la confianza que elSanto Padre deposita en mí y ganas de conocer de cerca mi nueva diócesis,Urgell, donde espero servir y darme de todo corazón. Los obispos, sacerdotes y comunidades cristianas debemos fortalecer los lazos del conocimiento y de la confianza mutua. Es Dios quien marca los caminos y siempre es imprevisible, más grande que todo lo que podamos esperar. Nuestro programa pastoral debe ser la persona viva de Jesucristo. Cristo mismo se hace camino para nosotros, sostiene nuestra marcha con su Espíritu de Vida y de Amor. En Él confío y me abandono. Y estoy seguro de que iremos encontrando la forma de crecer y de ser fieles a su voluntad». |