RetrocesoA&ONº 271/6-IX-2001SumarioDesde la feContinuar
Cara a cara entre el filósofo Cacciari y el cardenal Silvestrini
La Iglesia y la lógica del mundo

El filósofo Massimo Cacciari no tiene dudas: «Dios espera a los hijos y los hijos no le responden, tal vez porque están ocupados con las cosas. Dios nos espera y nos dice: ¿Cuándo llegáis? Dios se ha hecho carne, demostrando su omnipotencia; y acogió la muerte para decirnos que seamos uno con Él. Se entrega a nosotros para que seamos uno con Él. ¿Y nosotros? Nos dedicamos a la ciencia, a la tecnología y al mundo moderno. Entonces, ¿somos nosotros los que esperamos? Sí. Precisamente aquí está el escándalo».

"Sí -hace notar el cardenal Achille Silvestrini- , pero la espera de la Iglesia -a la que se refiere Cacciari- NOT( tiene nada que ver con la pasividad .

El encuentro entre Silvestrini y Cacciari tiene lugar en la ciudad de Udine, como conclusión de un simposio sobre La fe enterrada, organizado por Pastoral universitaria. " ¿Qué esperamos nosotros, ciudadanos de una sociedad de la satisfacción instantánea en la que constantemente se nos propone un sentido hedonista de la existencia?"

Silvestrini, ex Prefecto de la Congregación para las Iglesias orientales, suscita en Cacciari una serie de interrogantes: =¿ La fe cristiana se manifiesta sólo en la esperanza de la resurrección?¿ NOT( parte también ), la fe , de los hechos? Ciertamente , nuestra fe es vana sin la resurrección , pero la resurrección es también un hecho"

Cacciari habla como filósofo. Y admite, como tal, sus límites al hablar de la fe. «Lo que escandaliza a la filosofía -reconoce- es que yo pueda creer en hechos. En hechos históricos. Yo creo en la verdad, que no tiene nada que ver con la Historia: esto dice la filosofía. La fe, en cambio... Él ha resucitado, se aparece: Soy la verdad, y dice algunas cosas. Dice que el reino en nosotros comporta todas aquellas cosas reveladas en el Sermón de la montaña. Bien, ¿hemos de esperar a las bienaventuranzas?» Ciertamente no, según Cacciari. = Él nos dice que esa medida de amor imposible , que son las bienaventuranzas , la realicemos ahora . ¿Y si no fuera así? Si no fuera así, el cristiano que no responde a la pregunta de la espera de Dios es un cristiano que espera a ser cristiano».

Dios se ha revelado al hombre pidiéndole fe exigente. Todo este mundo es cristiano por esta búsqueda, por esta investigación, por esta obsesiva pregunta que deriva del hecho de que Él se dirige a nosotros pidiéndonos que le preguntemos. Es un Dios que quiere que le hagamos preguntas, y nosotros en cambio, estamos sordos»

La Iglesia, a partir del Concilio Vaticano II, ¿es demasiado adaptable? Fundamentalmente, sí, al menos en algunos aspectos, afirma Cacciari. No así el cardenal Silvestrini, quien admite que, en alguna ocasión, la Iglesia ha incorporado algunas comodidades, como en el caso del ayuno; de hecho, ciertas renuncias ya no se practican, incluso aunque tuvieran un valor pedagógico. Pero en ningún caso se puede decir que la Iglesia, y en particular el Concilio Vaticano II, se hayan adaptado a la lógica del mundo. Basta pensar en cuanto el Concilio ha declarado a propósito de la unidad de los cristianos. Hemos de liberarnos de la idea de que la parte institucional de la Iglesia es conservadora, insiste Silvestrini.