RetrocesoA&ONº 271/6-IX-2001SumarioMundoContinuar
HABLA EL PAPA

Humildad

Con el inicio de septiembre, la vida social recupera sus ritmos ordinarios. En este contexto, suena particularmente significativa una expresión tomada del libro del Eclesiástico: "Haz , hijo, tus obras con modestia , así serás amado más que el hombre afable. Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y, ante el Señor hallarás gracia". Se trata de una palabra claramente contra corriente. La mentalidad del mundo lleva a abrirse camino sin escrúpulos, afirmándose a sí mismo y los propios intereses. Las consecuencias están ante los ojos de todos: rivalidades, abusos, frustraciones.

La Palabra del Señor ayuda a mirar las cosas en su justa medida, la de la eternidad. Cristo afirma: "Todo el que se ensalce será humillado; y, el que se humille será ensalzado". Él mismo, el Hijo de Dios hecho hombre, ha recorrido con coherencia el camino de la humildad, transcurriendo la mayor parte de su existencia terrena en el rincón escondido de Nazaret, junto a la Virgen María y san José, realizando el trabajo de carpintero. De este modo quiso decir a los hombres de todos los tiempos que la superficialidad, el arribismo, aunque obtengan algún éxito inmediato, no constituyen el auténtico bien del hombre.

Para realizar el designio universal de salvación, de hecho, Dios ha puesto los ojos en la humildad de su esclava , la Virgen Santísima: Mientras nos preparamos para celebrar la fiesta de la Natividad de María, la invocamos con confianza para que toda actividad profesional o en el hogar pueda desempeñarse en un clima de auténtica humanidad, gracias a la humilde y concreta contribución de cada uno.

2-IX- 2001