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Tratan estos días los medios de comunicación con bombo y platillo el tema de la profesora de Religión a la que no ha renovado su contrato como profesora el Obispado de Almería. Me ha impresionado tanto la falta de sentido común en todo este asunto, que me siento obligada a hacer algunas puntualizaciones. Cuando alguien actúa de acuerdo con la ley, no se puede protestar por esta actuación como si de algo delictivo se tratara. La religión católica es doctrina y vida; por tanto, una persona que sólo enseña doctrina sería alguien no apto para esta enseñanza, pues ignoraría la materia que imparte. El comportamiento personal es cosa privada en otras materias, pero ésta exige una coherencia entre las palabras y la vida: se enseña con el ejemplo. El responsable de la enseñanza de una determinada materia tiene también la obligación -y el derecho- de seleccionar profesores idóneos. Lo contrario sí que sería motivo para pedir responsabilidades. Todo esto está tan claro que nadie lo discutiría en otros campos de la enseñanza. ¿A qué se debe esta campaña tan absurda? Llevo en la enseñanza toda mi vida -como profesora y como directora- y puedo opinar sobre este tema con conocimiento de causa. Rosario Araneta Merino En el mismo sentido hemos recibido otras cartas de Paz Aguilera Fuentes. Almería; y Luis Riesgo Ménguez. Madrid |
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GESCARTERA: VÍCTIMAS ACUSADAS Estas letras las estoy escribiendo lleno de indignación. Todos los partidos políticos y organizaciones con tendencias de izquierda no dejan de incitar comentarios, la mayoría con muy malas intenciones, a raíz del asunto de Gescatera, sobre la revisión de los acuerdos entre la Iglesia y el Estado. A todos estos partidos políticos el anticlericalismo les viene de lejos, y el hecho de que la mayoría renuncien a la idea marxista, no significa que haya desaparecido su talante antirreligioso, aunque no tan visceral como antaño, de tan desagradables recuerdos en la historia de España. Lo antirreligioso y anticlerical, sumado a un odio solapado en muchos de ellos, siempre ha sido una obsesión, un enorme empeño, de los partidos de izquierda, sobre todo del antiguo Gobierno socialista, que sustituyó el nacional-catolicismo por el nacional-ateísmo. Ellos siempre están sacando inexistentes trapos sucios a la Iglesia, pero muy pocas veces se preocupan de mantener los valores fundamentales de la persona, como de forma vital lo realiza la misma Iglesia. Y es anecdótico que apenas la Iglesia emite un juicio sobre cualquier tema, los progresistas están recordando y comparándola con la Inquisición o las ideas franquistas. Y no es lógico remontarnos a épocas pasadas, porque entonces recordaríamos las infinitas páginas negras escritas por la izquierda a través de la Historia, sin hacer mención a los hechos recientes, donde los pelotazos, los fraudes y la corrupción campaban a su aire. El asunto Gescartera no debe servir para destruir nuestro verdadero sentido de Iglesia. Y si, como dicen algunos rencorosos, la Iglesia no ha actuado con la limpieza evangélica, no creo que ellos puedan manifestarse con las manos muy limpias. Nosotros, como es nuestro deber, seguiremos tomándonos en serio las responsabilidades cristianas. Alberto Álvarez Pérez |
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EN VAQUEROS Y ALZACUELLOS Vaya por delante mi agradecimiento a ABC porque a través de su publicación tengo acceso a Alfa y Omega. Se puede decir que Alfa y Omega no lo leo, sino que me lo bebo, y además se lo regalo al señor José, el portero de enfrente, y él a su vez, después de leerlo, se lo pasa a su hermano, con lo cual queda más que amortizada su compra. La semana del 19-VII-2001, el artículo del cardenal Ratzinger, La nueva evangelización, y Los sacerdotes que queremos, de Jaime Fomperosa, creo que no tienen desperdicio. Todos deseamos esos sacerdotes. Y se puede comprobar que están surgiendo así. Hace escasas fechas, en la Iglesia donde oigo la Misa, tuve la alegría de comprobarlo, pues hubo un encuentro de sacerdotes y pude constatar que los más jóvenes iban con su vaquero pero con su alzacuellos, los más mayores, que eran los menos, iban de paisano. ¿Que esto no tiene nada que ver? ¡Sí que tiene que ver!, porque cuando te encuentras con algún sacerdote por la calle te recuerdan a Dios y la vida eterna. ¿Será el principio de esa nueva primavera de la cual nos viene hablando Juan Pablo II hace mucho tiempo? El Espíritu Santo es el que lo sabe. Pilar Ruiz Ballesteros |
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LAS MANOS DE DIOS A mi regreso de Guatemala, donde este verano he visitado un proyecto de los muchísimos que a lo largo del mundo nuestros religiosos españoles realizan entregando sus vidas por Dios y los hermanos, quiero hacer una petición pública a favor de los más necesitados. El proyecto busca acoger 700 niños que desamparados, abandonados por los suyos, sufren maltratos, enfermedades... Es el problema de siempre: Débora, con cuatro añitos, tiene síndrome de Down; a Tomás le alcoholizaban desde los primeros meses y sufre trastornos psicológicos; a Claudia que hasta los cuatro años permaneció encerrada sin salir de una habitación, con siete años es la primera en ir a la escuela; Catherine que es sordomuda tiene una lesión cardiaca y tendrá que ser operada y así hasta veinte deliciosas criatura... cuanto más crece el proyecto más niños llegan al hogar de San Miguel Dueñas. De momento sólo es necesario un millón de pesetas para comprar una nueva casa prefabricada (de esas de estilo canadiense, de madera). Se acerca la época de lluvias y el espacio empieza a estrecharse. Sé, como decía, que son miles los problemas que, como éste, nunca terminan. Pero cuando lea estas líneas no olvide que nosotros somos las manos de Dios. Jorge López Teulón |