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Siempre que las cadenas de televisión ofrecen al gran público sus nuevas parrillas de programación, se genera una gran expectativa. A medida que pasan los años, el público de lo que denominamos televisión convencional tiene una mayor necesidad de novedad, novedad en el sentido de descubrimiento de un producto inédito y de calidad que aparezca como punta de lanza de una televisión que no sea sota, caballo y rey. Las audiencias empiezan a abrir brecha hacia otras ofertas; lentamente se están desmarcando las opciones de televisión no convencional (las plataformas digitales por satélite, las terrestres, las locales y el cable). Prueba de ello es que, en enero de 1998, el paquete denominado no convencional se situaba en torno al 2,6% de la audiencia y TVE era líder de audiencia con un 26,5% de share. Ahora, las cosas han variado sensiblemente. En enero de 2001 TVE sigue siendo líder pero su podio se encuentra 3 puntos por debajo de la cifra del 98 y la televisión no convencional se ha colocado en un 7,5%. Estos datos están provocando, entre otras cosas, que la inversión publicitaria ya no se concentre de forma absoluta en las grandes cadenas. Corporación Multimedia, empresa dedicada al análisis de los repartos de las audiencias en nuestro país, comenta que las grandes cadenas de televisión seguirán bajando, las plataformas de pago continuarán incrementando su número de abonados y las televisiones locales de calidad irán también creciendo. Con estos datos en la mano, las televisiones privadas han organizado sus gabinetes de crisis y han sacado sus conclusiones: el público ya no es tan torpe como para tragarse lo que le echen y es crítico con relación a la telebasura, hace falta más información, más televisión en directo y se ve necesaria la inclusión de programas culturales de calidad. Con relación a lo primero, Antena 3 ha afilado este año el slogan de su campaña para el nuevo curso, y se ha decidido por Bienvenidos a casa, y su director ha manifestado que se propiciarán «espacios con buen gusto y se huirá de la competencia por las audiencias». La gran sorpresa de Antena 3 para esta temporada será la emisión en tres episodios de Padre Coraje, el nuevo trabajo de Benito Zambrano, director de la aclamadísima película Solas. Telemadrid ha decidido abrillantar el charol de su logo y viene con más noticias y más directos; esta temporada apuesta por 12 horas de conexiones en la calle, de lunes a viernes, y su director de Informativos, Diego de la Serna, ha dicho que habrá un espacio cultural, con agenda del fin de semana y temas en profundidad. |
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Pero llega la hora de la verdad y las novedades se estrenan. El programa de Máximo Pradera, en Antena 3, que por fin parece que llevará el título de Maldita hora, inició su andadura el pasado lunes. La cosa es un calco milimétrico del programa que el periodista y showman Jay Leno tiene en la cadena norteamericana NBC, con el empleo de tarjetones que se lanzan al vuelo, mesa y butacones, una big band y una pantalla grande de televisión para el uso de la imagen. A pesar de su objetivo subterráneo de hacerle la réplica al Sardá de Crónicas Marcianas, con un tono menos procaz y con mejor gusto en el tratamiento de los temas, da la sensación de que Máximo Pradera viene con un programa muy abierto del que irá puliendo su perfil a medida que canten las audiencias. En su puesta de largo hubo un poco de todo: un poco de bulla en el público, ráfagas de palabras soeces, una pizca de sexo, ausencia de temas del corazón... Lo malo de estos programas de bien entrada la noche es que hay un pretendido jugueteo con el límite: ya lo dijo el presentador en un momento de la noche: «O te queda una cosa muy reprimida, o te pasas del todo», y siempre se flirtea lo suficiente con la procacidad como para que la gente se sorprenda pero se quede y se asuste lo suficiente, sin que se escape. Pradera debería dar más chance a los invitados, su presencia es omnímoda. Víctor Manuel y Ana Belén no despegaron prácticamente los labios en el tiempo que estuvieron en el plató; el protagonista no fue otro que el entrevistador; así, uno de los componentes del grupo Dover le arrojó en un momento: «¡Pero, déjame hablar!» Habrá que estar atentos a la ruta que toma la nueva apuesta para la noche de Antena 3 y si de verdad se decanta por abandonar la guerra de las audiencias. Habrá que ver si el programa se decide por proponer entrevistas de calidad con invitados y si el humor irónico vence al esperpento. Javier Alonso Sandoica |