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Todavía no se ha acallado el eco de los acontecimientos del martes 11. Muchos esperan encontrar supervivientes debajo de los escombros. Los posibles derrumbes de los edificios próximos, la cantidad de metal retorcido de las Torres gemelas, dificultan las operaciones de rescate. Desesperación, angustia y temor a lo que vendrá. Y mientras en los informativos sufrimos con una realidad que nos sobrecoge, algún programa pretende que suframos gratuitamente con situaciones creadas. Los supervivientes del archipiélago de Seychelles, perseguidos por las cámaras de Telecinco y servido por Globomedia, en su segunda edición después de la emitida en Telecinco el año pasado, se someterán a unas pruebas calculadas por sus productores. Su presentador, Paco Lobatón, quien sabe dónde está, y no quiere caer en el error del periodismo de investigación de Mercedes Milá y su Gran Hermano, se adelanta a las posibles críticas sobre las bases éticas de su programa, alegando que «se trata de un proyecto lúdico». ¡Estupendo!, cuando quiera usted descansar la mente de tanta tragedia real, sufra un poco con las angustias de los héroes de la pantalla chica. Después del naufragio al que sometieron a los concursantes para llegar a las islas, y de no tener habitáculo dónde reclinar la cabeza, estas 16 personas deberán buscarse el agua, comerán mosquitos y, por supuesto, se pelearán entre ellos, para que no sea demasiado aburrido. A lo mejor los productores de tan magnífico trabajo han observado el duro vivir de los misioneros de África para conocer hasta dónde resiste un ser humano sin más recursos que los de la naturaleza salvaje. Pero usted no se preocupe, porque los personajes de Telecinco no mueren, ni le dejan ese sinsabor de conciencia intranquila que da la realidad. Recuerde que es un proyecto lúdico, donde las personas que actúan cobran diez millones de pesetas y los que no, un poquito más. Un proyecto donde los verdaderos supervivientes serán los espectadores que se sometan a su audiencia y que sólo perderán su tiempo, algo de cabellera y lo que les quedara dentro antes de la emisión. Carmen María Imbert |