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Los fanáticos talibanes han exhibido como prueba irrefutable del «delito» por el que tienen secuestrado a un grupo de cooperantes haber hallado un crucifijo entre sus efectos personales o unos libros de formación y de oración. Es el más irracional e intolerable rostro del fundamentalismo. Los que alardean de la necesidad de ciertas tolerancias no deberían olvidar fotos como ésta. Pero si se trata de la fe cristiana, las olvidan... Como lo de Irlanda. Luego, pasa lo que pasa. |