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En Kazajistán, el Santo Padre aterrizará en Astana, capital recién estrenada del país, una especie de Brasilia en el centro de Asia. La comunidad católica local no llega a los 200.000 fieles, en un país de 15 millones de habitantes y de dimensiones que se asemejan a las de los países que conforman la Unión Europea. A partir del 4 de septiembre pasado se han empezado a distribuir los pases para la misa que celebrará el Pontífice en la plaza de la Madre Patria de aquella ciudad. Los organizadores se han llevado la sorpresa de su vida, al constatar que el 90% de las personas que han recogido las invitaciones son musulmanes. En 1998, se hizo un concurso nacional para escoger al personaje del siglo XX: el elegido fue Karol Wojtyla. El Gran Mufti de este país, en el que el 47% de la población es musulmana, ha pedido a los fieles islámicos que se preparen para recibir al gran huésped. Varios líderes religiosos islámicos han invitado a los musulmanes a participar en los actos: «La misa es un gesto sagrado y nos hará bien también a nosotros». No hay que olvidar que este Papa ha sido el primero en visitar un mezquita, precisamente este mismo año en Damasco. |
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El 44% de la población es ortodoxa, pero aquí, a pesar de que el arzobispo gravita en torno a Moscú, las relaciones entre católicos y ortodoxos son bastante buenas: de hecho, comparten algunas iglesias, y muchos ortodoxos también asistirán a la misa del Pontífice. El viaje suscitará gran interés en los medios de comunicación rusos, pues Juan Pablo II hablará en ruso, único idioma común entre todos los habitantes de este país, que se convirtió en tierra de deportación en tiempos soviéticos. ARMENIA: UNIDAD POSIBLE El viaje concluirá en Armenia, respirando un fuerte sabor ecuménico. El Papa va para visitar a la hija primogénita de Roma, el primer país de la Historia que abrazó la fe cristiana hace exactamente diecisiete siglos, incluso antes que Francia, a pesar de que los galos se hayan atribuido esta primogenitura. Pero va sobre todo para demostrar que las diferencias entre los cristianos pueden ser superadas. En efecto, la división de la Iglesia apostólica armena, mayoritaria en el país (cuenta hoy con unos 7 millones de fieles, de los cuales tan sólo 2 millones viven en el país), precede en medio milenio al cisma ortodoxo de Oriente. Y, sin embargo, divididos desde hace más de 1500 años, el mismo Papa Juan Pablo II y el Catholicós de todos los Armenios, Karekin I, líder de la Iglesia, pusieron fin, en Roma, en 1996, a sus diferencias sobre la naturaleza de Cristo, cuestión teológica que había sido la causa de la separación original. Tras el Concilio de Calcedonia, la Iglesia armena fue considerada erróneamente monofisita y, por ello, fue declarada herética. Ahora, con este viaje, eliminado el malentendido teológico, el Papa pretende dar un fuerte impulso a la unidad. Juan Pablo II será recibido con todos los honores por el Catholicós, Karekin II, participará en una celebración ecuménica, y celebrará la misa en rito latino en Etchmiadzin, la ciudad símbolo del cristianismo allí, llamada el Vaticano de Asia. Rendirá también homenaje a los dos millones de víctimas del genocidio cometido por los Jóvenes turcos en 1915. La visita constituye un extraordinario apoyo para los católicos de Armenia. A causa de las persecuciones seculares, la sede del Patriarcado católico se encuentra en el Líbano. El Patriarca todavía no sabe cuándo podrá regresar a su país de origen, pues en Armenia existe el Patriarcado de los armenios apostólicos. «Históricamente la sede de nuestro Patriarcado ha estado en Cilicia, lo que hoy es el Líbano, a causa de las persecuciones -aclara Su Beatitud Narses Bedros XIX-. Esperamos regresar a Armenia, a no ser que, mientras tanto, se dé un milagro y tenga lugar la unión entre católicos y ortodoxos. Entonces sólo habrá un Patriarca: es lo que deseamos». |