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Mónica: Muchas gracias por tu bondad al pensar en nosotros. Estamos bien. Todavía no sabemos nada de todas las personas en los edificios de la ciudad y en los aviones. Es como un sueño horrible, nadie sabe lo que se debe hacer. La única cosa que se puede hacer ahora es donar sangre para toda la gente en los hospitales. Es muy posible que haya gente que aún no se sabía que trabajaba allí, pero pronto vamos a descubrir que están muertos. La ciudad es como una zona de guerra, y todavía nadie sabe, oficialmente, quién es el responsable. Mira, la única cosa que aporta sentido ahora es rezar. Estuve en la iglesia antes y mucha gente -no necesariamente los habituales- han ido viniendo para rezar, llorar, tal vez solamente para sentarse en algún sitio donde pensar sobre todo esto. Estoy pensando que la Cruz es la única respuesta a toda esta locura; ella muestra la solidaridad y la unión de Dios con todos los inocentes, matados por temor y poder. Ella soporta el sufrimiento de las familias que no saben qué hacer; es la única Misericordia que, todavía, se extiende a quienes han cometido este crimen de horror. Gracias por todas vuestras oraciones. Estáis en mi corazón y en mis oraciones, en el corazón de Cristo, Annie |