|
|


|
Lo menos que podía imaginar, el 13 de abril de 1998 el padre Johnathan Fields, de la catedral de Saint James en Brooklyn, cuando aquel Viernes Santo presidía con la Cruz el rezo del Via Crucis por el puente, era que, dos años y unos meses después, las Torres gemelas que se ven en la foto ya no iban a estar, porque un via crucis de terror y de desprecio al ser humano iba a reducirlas a escombros y a sembrar muerte y dolor en Nueva York. Dos semanas después del martes negro 11 de septiembre, hay regiones del mundo como Afganistán en las que, como se ve en las fotos, la imprevisible pero siempre odiosa maquinaria de la guerra se ha puesto en marcha: trincheras, refugios subterráneos, fanatismo por las calles, odio, deseos de venganza, las eternas caravanas de los refugiados que intentan huir a tiempo de la quema... Y también esa niña afgana que se esconde tras un muro del campo de refugiados de Jalozay, en Pakistán, y que, desde luego, no tiene culpa de nada. Medio mundo -y también el otro medio- se levanta cada mañana angustiado ante un futuro trágico e incierto. Lo único cierto es que la guerra y la violencia sólo traen más violencia y más guerra |