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A. Llamas Palacios
Entre las joyas que alberga la catedral primada de Toledo se encuentra la famosa Biblia de San Luis, una Biblia tan poco común que podría tacharse de obra inédita, llena de riqueza, tanto artística como de contenido. Por ello, lleva también el nombre de Biblia rica de Toledo.
La historia de esta Biblia está sujeta al condicionamiento del estudio histórico documental, por lo que pocas certezas hay sobre la suerte que ha corrido el enorme manuscrito a lo largo de su vida. Sí se sabe, por ejemplo, que es un códice hecho para los reyes como medio de formación e instrumento pedagógico. El rey Alfonso X el Sabio, en su testamento, describió una "Biblia en tres libros, historiada, que nos dio el rey de Francia". Es la noticia más antigua que se tiene de la misma, y su descripción coincide casi exactamente con la Biblia de San Luis, pero las dudas se despejan cuando se puede saber que el usuario inicial, que sería Luis IX, rey de Francia, se desprende, por medio de una donación que llaman inter vivos, de este códice a favor de Alfonso X el Sabio. |
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Luis IX de Francia nació en 1214, y tomó posesión del trono en 1226. En el año 1234 se casó con Margarita, hija del conde de Provenza. En la Biblia de San Luis el rey aparece representado como reinante, pero aún soltero, con lo que se estima que este importante y bello códice fue acabado entre 1226 y 1234. Para su creación no se escatimó en medios, pues era una Biblia pensada para reyes. Se cree que el lugar de su realización fue París, y que en ella participaron un gran número de personas, entre clérigos, iluminadores y copistas, entre otros. Las únicas pistas que proporciona la obra acerca de su origen y sus autores se encuentran en la gran miniatura, sobre estas líneas, que corresponde al folio final del volumen tercero de la Biblia. En su parte superior, una figura femenina, que ha sido interpretada como doña Blanca de Castilla, madre de Luis IX, está sentada en un trono y se dirige al joven sentado enfrente de ella, considerado por los expertos como su hijo Luis IX. Las actitudes de ambos sugieren la idea de que la reina le dedica a su hijo la Biblia, que ha patrocinado y costeado, una vez terminada. Todo en la Biblia es extraordinario. Desde el punto de vista artístico, se puede señalar que el formato es más grande de lo habitual en los talleres de copistas e iluminadores. Los pergaminos son de la mejor calidad y llevan tal carga de pintura y decoración, que obligó a sus creadores a utilizar sólo una cara del folio. El espacio del pergamino se divide en cuatro columnas verticales de anchura distinta. En dos de ellas se ha colocado el texto, y en las otras dos la decoración. Analizando a fondo la obra se puede observar que no se trata de una Biblia entera, sino que es una selección de textos completados con comentarios elaborados por teólogos. Es curioso observar que los ilustradores han realizado una inmejorable obra de crítica social, retratando el mundo de la primera mitad del siglo XIII: los grupos sociales, sus vicios, sus virtudes, costumbres, creencias o atuendos. Por eso, se dice que la Edad Media puede ser leída en imágenes a través de la Biblia de Toledo. |