|
|
En la diócesis de Getafe
Año Jubilar en Cubas de la Sagra
550 años después de las apariciones de la Santísima Virgen en Cubas de la Sagra,
a una pastorcilla de nombre Inés, el Papa Juan Pablo II ha concedido un año jubilar
al santuario erigido en este lugar, dedicado a Santa María de la Cruz y a la Santa Juana,
religiosa clarisa, cuyas hijas siguen dando vida a este monasterio. El año jubilar
fue inaugurado, el pasado domingo, por el obispo de Getafe, monseñor
Francisco José Pérez y Fernández-Golfín
No es la primera vez que se concede este privilegio al santuario de Santa María de la Cruz, del monasterio de clarisas de Cubas; la primera vez fue en 1641. Esta vez ha sido concedido por el Santo Padre a petición de la madre abadesa, sor María Jesús García, y del rector del santuario, don Jesús Gómez; el mediador de tal petición ha sido el propio obispo de Getafe. Durante este año, los peregrinos pueden conseguir, con penitencia, comunión y oración, los beneficios e indulgencias plenarias del Jubileo, tanto en Cubas, como en Santiago de Compostela. Las rutas de peregrinación parten de Madrid y de Toledo.
La historia de las apariciones de la Virgen en Cubas de la Sagra es una de las más documentadas de la Edad Media española, con abundantes testimonios y juramentos de las autoridades. El monasterio, que se alza en el mismo lugar en que la Virgen clavó una cruz de madera, fue mandado construir por el cardenal Cisneros, y por allí han peregrinado reyes y nobles españoles durante muchos años. En él vivió Juana de Azaña, de Cubas o de la Cruz, más conocida como la Santa Juana, que nació en Azaña (Toledo) en 1481, y que murió en Cubas en 1534. Gran predicadora, con una fama de santidad que la ha rodeado durante todos estos siglos (se la venera en América, Filipinas y España, y su ejemplo fue tomado como bandera de los franciscanos en la definición del dogma de la Inmaculada Concepción), su canonización oficial no se ha producido aún, a pesar de haber comenzado su Causa tres veces, porque su cuerpo incorrupto fue destrozado por los franceses en 1808, y muchos de los documentos imprescindibles del proceso fueron robados. En 1936, durante la guerra civil, el templo fue expoliado e incendiado, y muchas de las monjas murieron mártires. El proceso está actualmente reabierto, tras el hallazgo de sus restos. Inma Álvarez |