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Cómo ganar
la indulgencia
Ofrecemos el documento anexo a la Bula de Convocación del gran Jubileo del año 2000,
en que se exponen las disposiciones para obtener la indulgencia jubilar. Éstas están
firmadas por elcardenal William Baum, Penitenciario Mayor, y por el obispo monseñor
Luigi De Magistris, Regente de la Penitenciaría Apostólica
Con el presente Decreto, que da cumplimiento a la voluntad del Santo Padre, la Penitenciaría apostólica, en virtud de las facultades concedidas por el mismo Sumo Pontífice, determina la disciplina que se ha de observar para la obtención de la indulgencia jubilar. Todos los fieles debidamente preparados pueden beneficiarse copiosamente del don de la indulgencia durante todo el Jubileo, según estas disposiciones. Se recuerda que la indulgencia jubilar puede ser aplicada como sufragio por las almas de los difuntos; y queda en vigor la norma según la cual la indulgencia plenaria puede obtenerse solamente una vez al día.
Todo el camino jubilar, preparado por la peregrinación, tiene como punto de partida y de llegada la celebración del sacramento de la Penitencia y de la Eucaristía, misterio pascual de Cristo, paz y reconciliación nuestra: es el encuentro transformador que abre al don de la indulgencia para uno mismo y para los demás. Después de haber celebrado dignamente la confesión sacramental, el fiel puede recibir o aplicar, durante un prudente período de tiempo, el don de la indulgencia plenaria, incluso cotidianamente, sin tener que repetir la confesión. Conviene, no obstante, que los fieles reciban frecuentemente la gracia del sacramento de la Penitencia. La participación en la Eucaristía, necesaria para cada indulgencia, es conveniente que tenga lugar el mismo día en que se realizan las obras prescritas. Estos dos momentos culminantes han de estar acompañados, ante todo, por el testimonio de comunión con la Iglesia, manifestada con la oración por las intenciones del Romano Pontífice, así como por las obras de caridad y de penitencia. Los religiosos y religiosas de clausura, los enfermos y todos aquellos que no puedan salir de su vivienda, podrán realizar, en vez de la visita a una determinada iglesia, una visita a la capilla de la propia casa; si ni siquiera esto les fuera posible, podrán obtener la indulgencia uniéndose espiritualmente a cuantos cumplen en el modo ordinario la obra prescrita, ofreciendo a Dios sus oraciones, sufrimientos y molestias. Respecto a los requisitos necesarios, los fieles podrán obtener la indulgencia jubilar: - En Roma, haciendo una peregrinación a una de las Basílicas patriarcales, a saber: la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, la Archibasílica del Santísimo Salvador de Letrán, la Basílica de Santa María la Mayor, o la de San Pablo Extramuros en la vía Ostiense, y participando allí con devoción en la Santa Misa o en otra celebración litúrgica, como Laudes o Vísperas, o en un ejercicio de piedad (por ejemplo, el Vía Crucis, el Rosario mariano, el rezo del himno Akáthistos, en honor de la Madre de Dios); también visitando, en grupo o individualmente, una de las cuatro Basílicas patriarcales y permaneciendo allí un cierto tiempo en adoración eucarística o en meditación espiritual, concluyendo con el Padrenuestro, con la Profesión de Fe, en cualquiera de sus formas legítimas, y con la invocación a la Santísima Virgen María. En esta ocasión especial del gran Jubileo, se añaden a las cuatro Basílicas patriarcales: la Basílica romana de la Santa Cruz de Jerusalén, la de San Lorenzo, el Santuario de la Virgen del Divino Amor y las Catacumbas cristianas. - En Tierra Santa, visitando la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, la de la Natividad, en Belén, o la de la Anunciación en Nazaret. - En las demás circunscripciones eclesiásticas, peregrinando a la iglesia catedral, o a otras iglesias o lugares designados por el Ordinario, y asistiendo allí con devoción a una celebración litúrgica. - En cada lugar, yendo a visitar, por un tiempo conveniente, a hermanos necesitados o con dificultades (enfermos, encarcelados, ancianos solos, minusválidos, etc.) - La indulgencia plenaria jubilar podrá obtenerse también mediante iniciativas que favorezcan, de modo concreto y generoso, el espíritu penitencial, que es como el alma del Jubileo. A saber: absteniéndose al menos durante un día de cosas superfluas (por ejemplo, el tabaco, bebidas alcohólicas, ayunando, o practicando la abstinencia) y dando una suma proporcionada de dinero a los pobres; sosteniendo con una significativa aportación obras de carácter religioso o social (especialmente en favor de la infancia abandonada, de la juventud con dificultades, de los ancianos necesitados, de los extranjeros); dedicando una parte conveniente del propio tiempo libre a actividades de interés para la comunidad, u otras formas parecidas de sacrificio personal. |