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El Vaticano organiza el festival de cine «Tertio Millennio» La iniciativa pretende hacer una radiografía de la manera en que la producción cinematográfica actual afronta las cuestiones más importantes del hombre: su origen y destino, su trascendencia y dignidad. Las obras analizadas en el festival van, desde las inclinaciones budistas de Martin Scorsese, en Kundun, y de Jean-Jacques Arnaud, en Siete años en el Tíbet, hasta La vida es bella, del italiano Roberto Benigni -candidato a Oscar-, Amistad, de Steven Spielberg, o The Boxer, de Jim Sheridan. En definitiva, un auténtico termómetro que medirá la temperatura de la espiritualidad en el cine de finales de siglo. Según explicó el arzobispo John P. Foley, Presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, la reflexión de este Festival que, como en su primera edición será complementado por un Congreso internacional, constituye un motivo de reflexión profunda, pues el cine no es sólo un momento de espectáculo, sino una oportunidad privilegiada para el gran diálogo de la comunicación social, capaz de abrir nuevas ventanas hacia diferentes realidades y culturas, de crear obras de arte, de acercar a los hombres y, por qué no, de responder a una exigencia de espiritualidad y de trascendencia que, según constatamos, está aumentando. El cardenal Paul Poupard, Presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, citó las palabras con las que Juan Pablo II define el cine: un instrumento capaz de crear momentos de particular intensidad, que lo convierten en una forma de arte capaz de ofrecer una extraordinaria contribución al camino de búsqueda que realiza el hombre, ampliando los horizontes de la conciencia, tanto del mundo que lo rodea como de su universo interior. EL ACUEDUCTO Y EL AGUA
Monseñor Enrique Planas, director de la Filmoteca Vaticana, explicó que este festival está abriendo un nuevo diálogo entre los hombres de Iglesia e importantes exponentes del mundo del cine, especialmente entre los directores. Este nuevo clima constituye una base prometedora para la celebración del Jubileo del mundo del espectáculo, que tendrá lugar el 17 de diciembre del año 2000. En ese día, directores, productores, actores, etc., se reunirán en la basílica romana de San Pablo Extramuros en un encuentro sin precedentes en la Historia. El Congreso internacional que acompaña al festival ha congregado en Roma a grandes críticos, directores cinematográficos y teólogos, en tres días de reflexión (del 17 al 19 de noviembre) sobre los valores espirituales que transmite este arte. Han intervenido, entre otros, Theo Anghelopoulos, Alessandro DAlatri, José María García Escudero, José Sánchez Caro. Al final del simposio, el Papa se encontrará con los participantes en el Congreso. La presentación de esta iniciativa fue concluida por Gianpaolo Sodano, uno de los directores televisivos de más experiencia y reconocimiento en Italia. Este profundo conocedor del mundo del espectáculo pronunció palabras muy serias: Los católicos que trabajamos en este medio hemos prestado, en ocasiones, más atención al medio que a los contenidos. Es como si construyéramos un acueducto y no pensáramos en la salubridad del agua que conduce. Este festival nos permite reflexionar sobre lo que realmente es importante. Jesús Colina
Una radiografía
sobre la espiritualidad
Fotograma de «Siete años en el Tíbet»