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Prometer y no cumplir

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A pesar de las expectativas que había levantado el acuerdo de Wye Plantation para lograr la paz en Oriente Medio, hasta el punto que el representante de la Santa Sede ante la ONU, monseñor Renato Martino, había hecho un llamamiento a la comunidad internacional para apoyarlo, una vez más se ha demostrado cuán difícil es conseguir la paz en esa zona. Apenas pasado el conflicto del Golfo, Benjamin Netanyahu y su Gobierno, ante la intención de proclamar pronto el Estado palestino, empezaron a construir carreteras en los territorios de Cisjordania, que acababan de comprometerse a dejar. Lo que demuestra que hace falta muy poco para volver a encender el fuego. Yaser Arafat amenazó con recurrir a las armas si Israel no reconocía el Estado palestino, y Netanyahu sacaba su as al rebote: Tengo viejas noticias para los palestinos: Jerusalén fue, es y será únicamente la capital de Israel y del pueblo judío. Su ministro de Relaciones Exteriores, Ariel Sharon, invitaba a los colonos judíos a apropiarse de las tierras de Cisjordania, antes de que lo hagan los palestinos.
A pesar de que Arafat se ha retractado de sus amenazas, y de que Netanyahu ha obtenido del Parlamento israelí la ratificación de los acuerdos de Wye Plantation sobre Cisjordania (con la ayuda de la oposición laborista, porque entre los miembros de la coalición del Gobierno de Netanyahu, que se oponen a los acuerdos, algunos votaron en contra, otros se abstuvieron y unos cuantos no asistieron), el fin de la tensión en Oriente Medio está cada vez más lejos. La violencia integrista ha hecho también acto de presencia con bombas y atentados, como el de la foto. Monseñor Martino ha afirmado que la Santa Sede está convencida de que la seguridad de Israel estará garantizada sólo cuando se aseguren los derechos de los palestinos. Retrasar el cumplimiento de ese acuerdo no hace sino cebar el odio suficiente para que la paz sea imposible en Oriente Medio durante muchos años más |