RetrocesoA&ONº 189/2-XII-1999SumarioDesde la feContinuar
EL PEQUEALFA
Maria Inmaculada
El domingo pasado empezó el tiempo de Adviento.Dura cuatro semanas y en este tiempo nos preparamos para la venida de Jesús en Navidad.

Dios, desde el cielo, para nacer en la tierra, escogió una madre. Naturalmente quiso que fuera la mejor y la más hermosa. Y creó a María completamente pura, Inmaculada. Es el misterio de la Inmaculada Concepción.

Llegado el momento, en el que Jesús iba a venir a la tierra, Dios mandó a un ángel, Gabriel, que significa Fuerza de Dios, para que llevara un mensaje a María. Cuando la vio se inclinó admirado por su hermosura, y dijo:Dios te salve, llena de gracia, elSeñor es contigo. María, al ver al ángel, volvió un poco la cara.Tenía miedo.No acababa de comprender qué quería decirle el ángel con aquel saludo. Pero el ángel prosiguió: No temas, María. He aquí que tendrás un hijo, que es Jesús, el Hijo de Dios, el Hijo de David.

María no comprendía nada; pero el ángel se lo explicó.Le dijo: Por un milagro del Espíritu Santo, nacerá Jesús, y tu serás madre. Voy a darte una prueba de ello. ¿Recuerdas a tu pariente Isabel, que es tan viejecita y nunca ha tenido hijos? Pues ahora va a tener uno que se llamará sanJuan Bautista, y nacerá seis meses antes que Jesús. Ya ves que para Dios todo es posible.

Y, después de decir esto, se dispuso a escuchar la respuesta de María. María en seguida respondió a Gabriel:He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Entonces Gabriel se volvió muy contento a contar a Dios la respuesta de María.

Al día siguiente María se fue a casa de su pariente Isabel a visitarle. Vosotros os preguntaréis. ¿Y quién era Isabel, de la que ha hablado el ángel? Era la esposa de Zacarías. Los dos vivían en las montañas. Un día Zacarías había bajado al templo para asistir a una ceremonia y allí recibió una revelación. Un ángel le dijo:Serás el padre de san Juan Bautista, el que preparará a las gentes para que reciban a Jesús. Pero Zacarías, que estaba viejo y no esperaba ya tener hijos, no se lo creyó. Entonces, el ángel le tocó la lengua, se la inmovilizó y se quedó mudo; para hacerse entender tenía que escribir en una tabla.

Cuando María llegó a casa de Isabel, ésta se conmovió mucho y le dijo:Bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de vientre. María, que estaba feliz, empezó a entonar un canto, el Magnificat, con estas palabras:¡Qué feliz soy! Dios se ha fijado en mí porque era pequeña: por eso todas las generaciones hasta el fin del mundo me llamarán bienaventurada. Porque Dios ama a los humildes y desprecia a los orgullosos; ha querido hacer de su sierva la madre del Mesías prometido para salvar al mundo. ¡Alabado sea! Tras esta visita, cuando María, después del nacimiento del hijo de Zacarías e Isabel, regresó a su casa, los demás parientes se reunieron para dar un nombre al niño. Decidieron llamarle Zacarías, como su padre, pero Zacarías cogió la tabla y escribió:Se llamará Juan. Esta vez sí obedeció al ángel. Los familiares no lo entendían. ¿Por qué ese nombre?, se preguntaban. Entonces Zacarías empezó de pronto a hablar y a alabar a Dios y a profetizar lo que Juan sería con el tiempo y cómo anunciaría al Mesías.

Coro Marín