RetrocesoA&ONº 189/2-XII-1999SumarioEspañaContinuar
Congreso de Pastoral obrera
El sentido cristiano del trabajo
Se ha celebrado recientemente en Madrid un Congreso de Pastoral obrera, organizado por el
Departamento de Pastoral obrera de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, de la
Conferencia Episcopal Española. Han asistido 568 participantes pertenecientes a 56 diócesis.
Este Congreso ha estado enmarcado en el contexto del Año Jubilar y ha profundizado
en los retos que el siglo XXI presenta a la evangelización del mundo obrero
Las reflexiones y los debates se han centrado en los siguientes objetivos: profundizar en el sentido cristiano del trabajo y en la aportación que la Iglesia debe seguir haciendo al mundo obrero; alentar el compromiso pastoral de la Iglesia y el testimonio cristiano en los diversos ambientes del mundo obrero; compartir con los representantes sindicales aspectos comunes de la militancia y la formación.

Los trabajos del Congreso se han desarrollado desde la dinámica participativa y se han centrado en torno a ponencias, talleres, mesas redondas, momentos de oración y la Eucaristía. Las ponencias han sido un momento importante del Congreso, ya que nos han ayudado a profundizar en aspectos fundamentales de la pastoral obrera, como son el sentido cristiano del trabajo y la necesidad de asentar las bases de la pastoral obrera desde una clara identidad cristiana, en el contexto de una eclesiología de corresponsabilidad misionera.

La primera ponencia fue presentada por Francisco Porcar Rebollar, licenciado en Historia, militante de la HOAC, que fue responsable general de Formación y de la revista Noticias obreras. En su exposición hizo un recorrido por la historia del movimiento obrero, poniendo de manifiesto la coincidencia de los valores auténticamente humanos y cristianos, en lo que han sido las justas aspiraciones del movimiento obrero a lo largo de la Historia y la necesidad de superar el desencuentro que por una parte se dio entre el movimiento obrero organizado, sustentado por ideologías ateas que consideraban lo religioso como alienante y, por otra, la escasa sensibilidad social que había en amplios sectores de la Iglesia, en la primera época de la revolución industrial y el nacimiento del proletariado.

La segunda ponencia estuvo a cargo de Idelfonso Camacho, profesor de Doctrina Social de la Iglesia de la Facultad de Teología de Granada. En su exposición profundizó en la dimensión teológica del trabajo humano, hizo un recorrido por las implicaciones socioeconómicas, jurídicas y éticas del trabajo humano a la luz de la doctrina social de la Iglesia, y propuso algunas líneas de actuación para el compromiso de los cristianos en la sociedad actual, poniendo de manifiesto cómo no podemos responder al presente con respuestas del pasado.

En el Congreso también se celebró una mesa redonda sobre la Militancia obrera y la formación, en la que estuvieron presentes Manuel Zaguirre, Secretario General de USO, y Cristina Plaza, responsable de Acción Social de CGT. Sus intervenciones estuvieron centradas en el porqué y el para qué de los sindicatos, en los sistemas de formación técnica y sindical que imparten cada uno de los sindicatos, desde su propia necesidad, y la necesidad del sindicalismo desde las perspectiva actual, que implica una profundización y una apertura al sindicalismo, a los nuevos retos que la sociedad actual demanda al mundo obrero.

De la reflexión y del trabajo realizado en los plenarios y en los talleres surgieron una serie de propuestas y conclusiones para ser aplicadas en las diócesis por las delegaciones, departamentos y secretarios de Pastoral obrera, y por los movimientos, asociaciones y comunidades de religiosos y religiosas presentes en el mundo obrero.

Algunas de estas conclusiones insisten en animar el compromiso transformador desde los valores de la solidaridad, la justicia, la igualdad, el valor de la persona y el compartir; denunciar como contrario al plan de Dios y a la dignidad humana la precariedad en el trabajo, especialmente en los jóvenes y en la mujer, la dependencia, la insolidaridad y la exclusión social; impulsar la toma de conciencia de que el dominio cultural del capitalismo, centrado en la privacidad y en el consumismo, lleva a desmovilización social y al olvido de los empobrecidos; revitalizar la dimensión social y política de la fe, ayudar a que las comunidades parroquiales tengan un estilo de vivir y trabajar austero, solidario, sencillo y cercano a las personas y las familias más necesitadas; intensificar la formación de militantes obreros cristianos que, desde la conversión a Jesucristo y a su Iglesia, tienen la misión de evangelizar al mundo obrero. Animar a los sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, religiosas y seminaristas para que se interesen por el mundo del trabajo, conozcan su historia y las líneas básicas de la pastoral obrera.

En el Congreso se tuvieron presentes las situaciones de dolor y de sufrimiento de los mineros de León, de los trabajadores de la fábrica de Donuts y Panrico, de Zaragoza, el cierre de la fábrica Carrier con el despido de 700 trabajadores, en Guadalajara, la situación de los inmigrantes trabajadores en nuestro país y el momento de la actual Ley de extranjería.

El Congreso terminó expresando la voluntad de colaborar con las organizaciones que trabajan en la construcción de una sociedad más justa, y con el reconocimiento explícito por parte de los asistentes de que Jesucristo muerto y resucitado es la única respuesta de liberación integral del mundo del trabajo.

Rafael Serrano Castro