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Ahora es definitivo: los consultorios para las mujeres embarazadas y con problemas, que dirige la Iglesia católica en Alemania, no entregarán el documento que certifica la consulta y que, según la ley alemana, permite a las mujeres acceder al aborto despenalizado. Lo ha anunciado una declaración firmada por los 27 obispos alemanes reunidos en Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal de Alemania, el 23 de noviembre pasado en Würzburg (Baviera).
Los obispos tomaron la decisión después de recibir una carta del 20 de noviembre, en la que Juan Pablo II, después de haberse encontrado con todos los obispos del país durante la quinquenal visita ad limina que realizaron este mes a la Santa Sede, les pide que reorganicen totalmente la participación de la Iglesia en el sistema estatal de consultorios a las mujeres embarazadas y con problemas. El Pontífice pedía que tomaran una decisión unánime y en armonía, pues considera sumamente dañino que se acepten dos diferentes maneras de proceder dentro del mismo Episcopado en una cuestión tan relevante. |
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Los certificados que hoy día entregan los consultorios dirigidos por la Iglesia católica dicen expresamente que ese documento no puede ser utilizado para abortar; sin embargo, según la ley, permiten en la práctica el acceso al aborto despenalizado y son utilizados para ello.
En ningún momento, ni el Papa ni los obispos, piden que se deje de ofrecer la asistencia de la Iglesia a estas mujeres. De hecho, según informes publicados por la Conferencia Episcopal, los consultorios católicos han salvado unas cinco mil vidas. Lo que se dice simplemente es que ya no se ofrecerá un certificado que, sin querer, era cómplice de abortos despenalizados. Ahora -explicaron los obispos alemanes en Würzburg- se trata de examinar la manera en que se puede permanecer en el sistema de los consultorios sin entregar el documento, algo que el mismo Papa contempla en su carta dirigida a los obispos alemanes. Ahora bien, posiblemente no se podrá alcanzar este objetivo, pues el sistema de consultorios públicos confiados al voluntariado prevé la obligación de entregar el certificado. Las diócesis tendrán un margen de tiempo hasta el año 2000 para encontrar una solución a este último problema. Estoy convencido -dijo el Papa al último grupo de obispos alemanes que recibió el pasado 20 de noviembre- de que una consulta eclesial que se distingue por su calidad, es un signo elocuente para la sociedad y constituye un medio eficaz para alentar a las mujeres en dificultad a no rechazar la nueva vida que llevan en su seno. Jesús Colina. Roma |