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Comunión de los obispos con el sucesor de Pedro: El ministerio episcopal es especialmente fatigoso, y requiere un gran derroche de energías cuando algunos grupos intentan provocar en la Iglesia, a través de acciones calculadas y de presiones insistentes, cambios que no corresponden a la voluntad de Cristo. Ante estas situaciones, el deber del obispo es seguir adelante, indicando la dirección, aclarando con paciencia e intentando siempre unir mediante el diálogo. Os exhorto a no perder la esperanza. Aun escuchando y secundando, ¡no permitáis que una autoridad humana de cualquier tipo pueda debilitar los lazos indisolubles que existen entre vosotros y el sucesor de Pedro!
Sí a los consultorios, pero defendiendo sin ambages la vida: Especialmente en el problema de la defensa de la vida, es esencial que los obispos de toda la Iglesia den un testimonio unánime y unívoco. Por las cartas que he escrito personalmente, o las escritas por encargo mío sobre esta cuestión, sabed que llevo en el corazón la necesidad de consejo y ayuda a las mujeres embarazadas. Espero que dentro de poco esta importante actividad de la Iglesia en vuestro país se reordene definitivamente según mis directrices. Estoy convencido de que un consejo por parte de la Iglesia, que se distinga por su calidad, supone un signo elocuente para la sociedad y constituye un medio eficaz para ayudar a las mujeres con dificultades a no rechazar la nueva vida que llevan en su seno. Relación entre pastores ordenados y laicos: Cualquier tentativa de transformar el estado laico en clerical o de transformar al clero en laicado, debe ser rechazado, porque no es conforme al orden misterioso querido por Cristo. Y tampoco ciertas tendencias que intentan anular la diferencia sustancial entre clero y laicado podrán suscitar vocaciones. Sacerdocio femenino: Los derechos humanos y civiles son de naturaleza diversa a los derechos, deberes y funciones del ministerio eclesial, y este hecho se pone demasiadas pocas veces en evidencia. La Iglesia no tienen ninguna potestad de conferir la consagración sacerdotal a las mujeres. Todos los fieles de la Iglesia deberán observar sin discusiones esta decisión. Claridad y comunión en la verdad: Como auténticos pastores de vuestras diócesis, tenéis el deber de rechazar las opiniones contrarias que os proponen ciertos individuos o grupos, y de promover el diálogo abierto y claro en la verdad y en el amor. |